Train Rising Out of the Sea

 

 

 

It is written in the Book of Usable Minutes

that all things have their center in their dying,

that each is discrete and diaphanous and

has pointed its prow away from the sand for the next trillion years

 

after that we may be friends,

recognizing in each other the precedents that make us truly social.

Do you hear the wind? It’s not dying.

It’s singing, weaving a song about the president saluting the trust,

 

the past in each of us, until so much memory becomes an institution,

through sheer weight, the persistence of it, no,

not the persistence: that makes it seem a deliberate act

of duration, much too deliberate for this ingenuous being

 

 

like an era that refuses to come to an end or be born again.

We need more night for the sky, more blue for the daylight

that inundates our remarks before we can make them

taking away a little bit of us each time

 

to be deposited elsewhere

in the place of our involvement

with the core that brought excessive flowering this year

of enormous sunsets and big breezes

 

that left you feeling too simple

like an island just off the shore, one of many, that no one

notices, though it has a certain function, though an abstract one

built to prevent you from being towed to shore.

El Tren Que Sale Del Mar

 

 

 

Está escrito en el Libro de Minutos Utilizables

que todas las cosas encuentran su centro en su morir,

que cada una de ellas es discreta y diáfana y

ha apuntado su proa para alejarse de la arena durante el próximo

     trillón de anos.

 

Dicho esto podemos hacernos amigos,

reconociendo el uno en el otro los precedentes que nos vuelven

     sociables de verdad.

¿Oyes el viento? No está muriendo,

está cantando, tramando algo acerca del presidente que saluda la

        confianza,

el pasado en cada uno de nosotros, hasta que tanta memoria

        se vuelve una institución,

por su mero peso, su persistir, no,

no persistir: que la hace aparecer como un acto deliberado

de duración, demasiado deliberado para calificar a este ser ingenioso

 

como una era que rehúsa terminar o nacer de nuevo.

Necesitamos más noche para el cielo, más azul para el día

que inunda nuestras observaciones antes de que las hagamos

llevándose un poco de nosotros cada vez

 

para depositarlo en otro sitio,

en el lugar de nuestra implicación.

en el meollo que nos trajo demasiadas flores este año

de crepúsculos enormes y ventarrones

 

que te dejaron sintiéndote demasiado simple

como una isla apenas separada de la costa, una entre muchas,

en la que nadie se fija, a pesar de que cumple cierta función,

   aunque sea abstracta,

construida para impedir que seas remolcado a la costa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

de As we know

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

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