Quedo de nuevo grabado en la locura

de mi madre. El sol se mueve, mas no sé

para qué sirven las llaves del vientre, los santos,

todo lo que fue mi casa

en el amanecer.

 

Los patios aparecen destruidos. Es la edad de la derrota

en mí,

el diablo otra vez con sus látigos a medianoche

y ella, mi

madre,

de pie sobre los muros,

recordando con ojos nerviosos la muerte

de mi hermana.

 

Vuelvo a la edad de las derrotas. Luego de haber amanecido en

los grandes festines, acompañado de cuanto quise y cuanto no

entendí,

 

Me

encuentro sin polvaredas y sin flores

Medio roto de querer volver.

Mi

madre pasa por los cuartos. Revisa el color de la luna en mi corazón,

La

soga oculta a los veinte años por si venía la muerte

y me sorprendía con el

azul de la noche en la boca
(…)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todos han muerto

Poesía completa 1971-2006

José Barroeta

Candaya
 
Canet de Mar, Barcelona
 
2006
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

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