juan luis panero

en Los viajes sin fin

1993

Antología 1968-2003

Selección de Felipe Benítez Reyes

Editorial Renacimiento. Sevilla

 

 

 

 

 

retorno a hollywood

 

 

Allá, en la sala de la funeraria, rodeado de poca gente,

maquillado y teñido, “Se diría que está vivo”

-sólo en sus manos se notaba el estrago del alcohol y los

años-,

Scott Fitzgerald esperaba el tren de regreso al hogar.

“Pobre hijo de puta”, sentenció Dorothy Parker delante

del ataúd.

Después cargaron la caja con destino a Baltimore

para terminar de una vez la comedia.

Pero al llegar allí, surgieron los problemas

y pese al cuidadoso maquillaje y al vistoso teñido,

el obispo católico le negó la tierra y la bendición

-notoria era su inmoralidad y pecaminosas las páginas

escritas-.

Así que retocado el rojo de los labios

y cubiertas sus manos con una bandera de la Unión,

cerraron el ataúd y regresaron al tren.

Desde entonces, a lo largo y a lo ancho del país,

su cadáver ha seguido viajando y viajando,

deteniéndose de vez en cuando –infructuosamente-

en algún cementerio o exhibido en las ferias locales.

Hoy, en toda América es famoso el tren de Scott

y la última noticia que tuve de él

es que acababa de pasar por la estación de Denver,

de regreso a Hollywood, al éxito y la fama.

 

 

 

 

 

 

juan luis panero

retorno a hollywood

 

 

 

 

 

 

 

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