for eli jacobson

 
december 1952

 

 

 

There are few of us now, soon

There will be none. We were comrades

Together, we believed we

Would see with our own eyes the new

World where man was no longer

Wolf to man, but men and women

Were all brothers and lovers

Together. We will not see it.

We will not see it, none of us.

It is farther off than we thought.

In our young days we believed

That as we grew old and fell

Out of rank, new recruits, young

And with the wisdom of youth,

Would take our places and they

Surely would grow old in the

Golden Age. They have not come.

They will not come. There are not

Many of us left. Once we

Marched in closed ranks, today each

Of us fights off the enemy,

A lonely isolated guerrilla.

All this has happened before,

Many times. It does not matter.

We were comrades together.

Life was good for us. It is

Good to be brave — nothing is

Better. Food tastes better. Wine

Is more brilliant. Girls are more

Beautiful. The sky is bluer

For the brave — for the brave and

Happy comrades and for the

Lonely brave retreating warriors.

You had a good life. Even all

Its sorrows and defeats and

Disillusionments were good,

Met with courage and a gay heart.

You are gone and we are that

Much more alone. We are one fewer,

Soon we shall be none. We know now

We have failed for a long time.

And we do not care. We few will

Remember as long as we can,

Our children may remember,

Some day the world will remember.

Then they will say, “They lived in

The days of the good comrades.

It must have been wonderful

To have been alive then, though it

Is very beautiful now.”

We will be remembered, all

Of us, always, by all men,

In the good days now so far away.

If the good days never come,

We will not know. We will not care.

Our lives were the best. We were the

Happiest men alive in our day.

    

 

 

para eli jacobson

 

 

 

Ahora ya quedamos pocos de nosotros, pronto

no habrá ninguno. Fuimos compañeros

unidos, creíamos que

íbamos a ver con nuestros propios ojos un Mundo

Nuevo donde el hombre ya no volvería a ser

un lobo para el hombre, sino que hombres y mujeres

serían a la vez hermanos

y amantes. No lo veremos.

Ninguno de nosotros llegará a conocerlo.

Se encuentra más lejos de lo que pensábamos.

En los días de nuestra juventud creímos

que a medida que fuésemos envejeciendo y pasando

a la reserva, nuevos reclutas, jóvenes

y con la sabiduría propia de la juventud,

irían ocupando nuestro puesto y

seguramente ellos sí envejecerían ya en la

Edad Dorada. Pero no han llegado.

No vendrán. No hay

mucha gente como nosotros éramos. Y una vez que

nos vamos yendo en filas cerradas, ahora

cada uno de los que quedan ha de pelear contra el enemigo

como guerrillero solitario.

Todo esto ha ocurrido antes de ahora

muchas veces. No importa.

Fuimos camaradas unidos.

La vida fue hermosa para nosotros. Es

bueno tener valor. No hay nada

mejor. La comida resulta más sabrosa. El vino

es más brillante. Las muchachas son más

bonitas. El cielo más azul

para el valiente -para los valerosos y

felices camaradas y para los guerrilleros

solitarios que se retiran.

Tú tuviste una vida amable, a pesar de

todas las penas, derrotas y

desilusiones sobrellevadas

con coraje y un alegre corazón.

Te has ido y nosotros quedamos

mucho más solos. Somos uno menos.

Pronto no quedará ninguno. Ahora ya sabemos

que durante mucho tiempo estuvimos equivocados.

Y no nos preocupa. Los pocos que quedamos

os recordaremos mientras podamos,

nuestros hijos también recordarán,

algún día el mundo nos recordará.

Entonces dirán: “Ellos vivieron

en los días del buen compañerismo.

“Debe ser maravilloso haber vivido en aquel tiempo,

por más que la vida resulte ahora muy hermosa”.

Se acordarán siempre de todos nosotros, los hombres

de futuros días felices ahora lejanos.

Y si esos dichosos tiempos no viniesen nunca,

no lo sabremos. Ni nos preocupa.

Nuestra vida fue lo mejor. Nosotros fuimos

los hombres más felices de nuestra época.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

kenneth rexroth

Fuente:

BUREAU OF PUBLIC SECRETS

Rexroth Poems 1950s

 

 

 

 

Ð