ÉLÉVATION

 

Au-dessus des étangs, au-dessus des vallées,
Des montagnes, des bois, des nuages, des mers,
Par delà le soleil, par delà les éthers,
Par delà les confins des sphères étoilées,
Mon esprit, tu te meus avec agilité,
Et, comme un bon nageur qui se pâme dans l’onde,
Tu sillonnes gaiement l’immensité profonde
Avec une indicible et mâle volupté.
Envole-toi bien loin de ces miasmes morbides ;
Va te purifier dans l’air supérieur,
Et bois, comme une pure et divine liqueur,
Le feu clair qui remplit les espaces limpides.
Derrière les ennuis et les vastes chagrins
Qui chargent de leur poids l’existence brumeuse,
Heureux celui qui peut d’une aile vigoureuse
S’élancer vers les champs lumineux et sereins ;
Celui dont les pensers, comme des alouettes,
Vers les cieux le matin prennent un libre essor,
– Qui plane sur la vie, et comprend sans effort
Le langage des fleurs et des choses muettes !

 

 

 

 

ELEVACIÓN

 

Por encima de los lagos, por encima de los valles,
de las montañas, de los bosques, de las nubes, de los mares,
más allá del sol, más allá de los éteres,
espíritu mío, tú te mueves con agilidad
y, como un buen nadador que surge entre las olas
surcas alegremente la inmensidad profunda
con una indescriptible y masculina voluptuosidad.
Vuela lejos de esas miasmas mórbidas;
te purificarás en el aire superior
y bébete, igual que un puro y divino licor,
el fuego claro que llena los espacios límpidos.
Detrás de los problemas y las grandes penas
que cargan con su peso la existencia brumosa
feliz es el que puede de un ala vigorosa
elevarse hacia los campos luminosos y serenos;
Aquel cuyos pensamientos, cual alondras
hacia los cielos matutinos, tienden al vuelo libre,
_ ¡Quién planea sobre la vida, y comprende sin esfuerzo
el lenguaje de las flores y de las cosas mudas!

 

 

 

 

 

 

III

 

 

elevación

 

 

Por encima de estanques, por encima de valles,
De montañas y bosques, de mares y de nubes,
Más allá de los soles, más allá de los éteres,
Más allá del confín de estrelladas esferas,

 

Te desplazas, mi espíritu, con toda agilidad
Y como un nadador que se extasía en las olas,
Alegremente surcas la inmensidad profunda
Con voluptuosidad indecible y viril.


Escápate muy lejos de estos mórbidos miasmas,
Sube a purificarte al aire superior
Y apura, como un noble y divino licor,
La luz clara que inunda los límpidos espacios.

 

Detrás de los hastíos y los hondos pesares
Que abruman con su peso la neblinosa vida,
¡Feliz aquel que puede con brioso aleteo
Lanzarse hacia los campos luminosos y calmos!

 

Aquel cuyas ideas, cual si fueran alondras,
Levantan hacia el cielo matutino su vuelo
-¡Que planea sobre todo, y sabe sin esfuerzo,
La lengua de las flores y de las cosas mudas!

 

 

[versión de Antonio Martínez Sarrión]

 

 

 

 

 

III

 

 

elevación

 

 

 

Por sobre los estanques, por sobre las montañas,

los valles y los bosques, las nubes y los mares,

y más allá del sol, del éter, más allá

de los confines de las esferas de estrellas,

 

ágilmente te mueves, oh, tú, espíritu mío,

y cual buen nadador extasiado en las ondas,

alegremente surcas la inmensidad profunda

con voluptuosidad inefable y viril.

 

Vuela lejos, muy lejos, de estos miasmas infectos;

vete a purificar en el aire más alto,

y bebe, como un puro y divino licor,

ese fuego que colma los límpidos espacios.

 

Detrás de los hastíos y los vastos pesares

que cargan con su peso la brumosa existencia,

feliz aquél que puede con vigorosas alas

lanzarse hacia los campos luminosos, serenos;

 

y cuyos pensamientos, tal las alondras, hacia

los matinales cielos un vuelo libre emprenden.

-iQue sobre el ser se cierne, y entiende sin esfuerzo

la lengua de las flores y de las cosas mudas!

 

 

 

[versión de Luis Martínez de Merlo]

 

 

 

 

 

III

 

 

elevación

 

 

Por sobre los estanques, por sobre las praderas,

las montañas, los bosques, las nubes y los mares,

allende el sol, los éteres, los rayos estelares,

allende los confines de lejanas esferas,

 

Tú, espíritu mío, te mueves ágilmente,

y cual buen nadador que a la ola errabunda

se abandona, tú surcas la inmensidad profunda

con indecible gozo, enérgico y ardiente.

 

Elévate muy lejos de estos miasmas morbosos,

ve ya a purificarte al aire superior

y bebe como un puro y divino licor

ese fuego que colma los espacios radiosos.

 

Tras vastas pesadumbres e interminables penas

que agravan con su peso la existencia brumosa,

¡felices los que pueden, con ala vigorosa,

lanzarse hacia las selvas soleadas y serenas!

 

Aquéllos cuyas mentes, como alondras agudas,

hacia el cielo del alba un vuelo libre emprenden;

¡que van sobre la vida y sin esfuerzo entienden

la lengua de las flores y de las cosas mudas!

 

 

[versión de Manuel J. Santayana]

 

 

 

III

 

 

elevación

 

 

Por encima de charcas, por encima de valles,

de montañas, de bosques, de nubes y de mares,

más allá del sol, más allá del éter,

más allá de los confines de las esferas estrelladas,

espíritu mío, tú te mueves con soltura,

y, como un buen nadador extasiado en las olas,

surcas alegremente la inmensidad profunda

con una voluptuosidad inefable y viril.

Alza el vuelo muy lejos de estos mórbidos miasmas;

llega a purificarte en el aire supremo,

y bebe, como un puro y divino licor,

el fuego transparente que colma los límpidos espacios.

Tras los hastíos y los grandes pesares

que oprimen con su peso la existencia sombría,

feliz aquel que puede con ala vigorosa

lanzarse hacia los ámbitos luminosos y sosegados,

y cuyos pensamientos, igual que las alondras,

hacia el cielo muy de mañana echan a volar libres,

-¡quien flota sobre la vida y comprende sin esfuerzo

el lenguaje de las flores y de las cosas mudas!

 

 

[versión de Pedro Provencio]