El perro ríe de mi llanto.

Pero el perro se acerca más

ante los llantos, luego 

no es un perro el que ríe,

sino alguien al que mi llanto

no gusta. Y se defiende con la risa

del dolor que le supone

sentir el mío. Se incomoda.

Sólo admite la alegría inmanente

la luz de la mente, la fuerza

que dan los calvarios; de eso se alimenta.

No sabe morir. Como un tren sin vagones,

que no se desprende mas que de su leña,

recorre la vacía línea recta.

Y los árboles murmuran desde el tiempo,

contestando él un humo, desde la distancia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2 Comentarios

  1. Se trata de un poema directamente tuyo, Master?

    Wow

    Gracias () por compartirlo.

    [wow es lo máximo que se puede decir de un poema, creo yo.
    ese () después de las gracias es que no hay posible correspondencia,
    pero conviene poner énfasis en gracias, para que no sean convencionales]

    narcisodaa

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