Selección de epigramas de

 

MARCO VALERIO MARCIAL

 

Traducción de

PEDRO CONDE PARRADO

 

 

 

 

2.82

 

Cortas la lengua a tu esclavo, Póntico,

[y lo crucificas.

¿Sabes que cuenta la gente lo que él ya no dice…?

 

 

3.26

 

Solo tú tierras, Cándido, tienes, tú solo dinero;

solo tú copas de oro, solo tú vasos múrrinos;

solo tú tienes másico, tú solo cécubo opimio;*

solo tú tienes listeza, solo tú un gran talento.

Todo tienes tú solo —no creas que yo te lo niego—,

mas tienes a tu mujer, Cándido, a medias

[con todos.

 

* [Célebres y muy caros vinos romanos.]

 

3.44

 

Nadie hay que quiera contigo toparse

y allá por donde vas hay desbandada:

te cerca, Ligurino, un gran vacío.

¿Que por qué? Es que te pasas de poeta,

y ese es vicio en verdad muy peligroso:

más que a tigresa, robadas sus crías,

más que a víbora al sol achicharrada,

más que a escorpión taimado se te teme.

¿Quién —dime— aguantará tanto martirio?

Ya me alce o ya me siente, tú me lees.

Me lees cuando corro y cuando cago.

¿Que huyo a las termas? Te siento en mi oreja.

¿A la piscina? Imposible nadar.

Voy con prisa a una cena: me retienes.

Ya estoy cenando: me pones en fuga.

Me acuesto agotado: tú me despiertas.

¿Es que no ves cuán dura es tu tortura?

Justo, honrado y cabal… ¡pero temible!

 

 

 

4.53

 

Tal vez podría pasar sin tu rostro,

sin tu cuello, tus manos y tus piernas,

sin tus pechos, tus nalgas, tus caderas…

Y para ahorrarme seguir con la lista:

podría pasar sin ti entera, Cloe.

 

 

 

 

11.19

 

¿Por qué no quiero, Gala, hacerte mi esposa?

Eres filóloga,

y mi minga a menudo comete barbarismos.

 

 

 

 

11.63

 

Espías, Filomuso, en la piscina

y dices que por qué tan bien servidos

de minga tengo yo imberbes esclavos.

Ya que preguntas, vale, te lo digo:

enculan, Filomuso, a los mirones.

 

 

 

 

 

   

 

5.56

 

Con quién pongas a estudiar, Lupo, a tu hijo

me vienes consultando a todas horas.

Yo creo que a gramáticos y rétores

mejor es evitarlos; ni se roce

con libros de Virgilio o Cicerón;

allá Tutilio y todo su prestigio.

¿Que hace versos? ¡Desahucia a ese poeta!

¿Quiere aprender oficio de provecho?

Ponlo a tocar la cítara o la flauta.

Mas si ha salido el chico un tanto zote,

mételo a pregonero o constructor.

 

 

 

7.76

 

Si magnates se rifan tu presencia

para ágapes, tertulias y teatro,

y les gusta llevarte, si te topan,

un rato en su litera o a las termas,

no te creas por eso más que nadie:

te gozan, Filomuso, no te aprecian.

 

 

 

8.20

 

No hay día que no hagas doscientos y no

[quieres, Varo,

leernos tus versos: tonto y listo eres a un

tiempo.

 

 

 

10.65

 

Si de que eres vecino de Corinto

presumes, Carmenión —y te creemos—,

¿por qué hermano me llamas, si he nacido,

ciudadano del Tajo, entre celtíberos?

¿Es que acaso tú y yo nos parecemos?

Tú paseas radiante con tus rizos:

yo terco con mi hispana cabellera.

Pulido tú, de depilarte a diario:

yo peludo de piernas y mejillas.

Tan trémula y blanda mueves tu lengua,

que creo que mi hija hable más recio.

No difieren tanto águila y paloma

o raudo gamo de hórrido león.

Así pues, deja de llamarme hermano,

no te llame yo hermana, Carmenión.

 

 

 

 

10.102

 

¿Preguntas cómo le ha sido posible

a Filino ser padre sin follar?

Que te lo explique, Avito, el gaditano

que es poeta no habiendo escrito nada.