Edward Hopper

Gas

1940

Medium
Oil on canvas
Dimensions
26 1/4 x 40 1/4″ (66.7 x 102.2 cm)
Credit
Mrs. Simon Guggenheim Fund

MoMA

This work resulted from a composite representation of several gasoline stations seen by the artist. The light in this painting—both natural and artificial—gives the scene of a gas station and its lone attendant at dusk an underlying sense of drama. But rather than simply depicting a straightforward narrative, Hopper’s aim was “the most exact transcription possible of my most intimate impressions of nature”—in this case, the loneliness of an American country road. Fellow artist Charles Burchfield believed these paintings would remain memorable beyond their time, because in his “honest presentation of the American scene . . . Hopper does not insist upon what the beholder shall feel.”

 

 

 

Mark Strand

 

Hopper

 

Traducción y prólogo de Juan Antonio Montiel

Lumen ensayo

Primera edición: mayo de 2008 

de la presente edición en castellano para todo el mundo:

Random House Mondadori, S. A.

Barcelona

 

 

VI

 

 

Usualmente, cuando un conjunto de árboles aparece en un Hopper, estos se sitúan al fondo de una carretera, o detrás de una casa, sin revelar demasiado de sí mismos. En Autovía de cuatro carriles son una masa indefinida, un impreciso cercado arbóreo. En Gasolina están de alguna manera más definidos, pero no en el grado en que suelen estarlo los edificios en otros cuadros de Hopper. Con excepción de los pinos alerces, los árboles de Hopper son genéricos; se ven tal como suelen verse los árboles cuando pasamos junto a ellos a ochenta o cien kilómetros por hora. Y, aun así, estas arboledas tienen una peculiar y poderosa identidad. Comparadas con los bosques que las preceden en la pintura estadounidense, resultan sombrías e inhóspitas. La naturaleza era, para Colé, Church y Bierstadt, panorámica, abierta y accesible. Era abrumadora, pero no amenazante. Ponerla de realce resultaba inspirador, no terrorífico. Aparecía como un gran teatro en el que el momento de la creación se escenificaba una y otra vez. Para Hopper, la condición silvestre de la naturaleza es su lado oscuro, grave, amenazador.

 

En Gasolina, la sombría arboleda parece acechar, lista para tragarse al observador no bien dé la casualidad de que este atraviese la carretera que separa la arboleda de la estación de servicio. Sin embargo, al final no es más que un ominoso telón de fondo para la pequeña estación, fútilmente iluminada, y para el empleado que la atiende. Es la estación, con su entrada delimitada por un lado por las bombas de gasolina y por el otro por un pequeño edificio de madera blanca, y no la arboleda, lo que atrae nuestra atención. Estos elementos forman un corredor que deja pocas dudas sobre cuál es el lugar al que nosotros -viajeros y espectadores por igual- nos dirigimos. El letrero luminoso «Mobilgas», con su pequeño pegaso rojo, únicamente subraya, con irónico desapego, la imposibilidad de escapar de lo que parece ser nuestro destino fatal. La presencia del propietario de la estación de servicio, que aún está trabajando, no contribuye en nada a disipar nuestra angustiosa premonición de lo que nos espera, a pesar de que se opone al paso del tiempo, posponiendo la noche, haciendo el día más largo.

 

Autovía de cuatro carriles es bastante menos siniestro que Gasolina; incluso podría considerarse humorístico. El dueño de la estación de servicio toma el sol fumando un cigarro mientras una mujer, presumiblemente su esposa, se asoma por la ventana a decirle algo. ¿Que debe volver al trabajo? ¿Que la comida está lista? Algo, en cualquier caso, que él se siente en condiciones de ignorar. Con certeza no le está diciendo que lo ama, pero incluso si ese fuera el caso, en el contexto de esta pintura él estaría haciendo oídos sordos. La expresión de atolondrada despreocupación en la cara del hombre, que mira al vacío mientras su esposa intenta llamar su atención, le da a la pintura una cualidad caricaturesca, anecdótica. La arboleda, mientras tanto, parece inusualmente inofensiva en su papel de mera escenografía.

 

Mark Strand

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Autor: Edward Hopper
Estilo: Realismo americano
Tema: Vida en las afueras
Título original: Four Lane Road
Tipo: Cuadro
Técnica: Óleo
Soporte: Lienzo
Año: 1956

 

 

1956. Óleo sobre lienzo. 69.8 x 105.4 cm. Colección particular.

 

Carretera de cuatro carriles (1956). Nada más terminar el cuadro, la esposa y musa de Hopper, Josephine Nivison, anotó en su diario: “Un hombre sentado fuera de la gasolinera y una mujer que se asoma por la ventana”. Una escena cotidiana que refleja ese afán por documentar un estilo de vida en cambio. Dos sociedades y un cruce de caminos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario