AppleMark

Dawn in Pennsylvania

óleo sobre lienzo

24 3/8 x 44 1/4 in.

Terra Foundation for American Art

Daniel J. Terra Collection

III

Pintado el mismo año que Aves nocturnas, Amanecer en Pensilvania también está dominado por

un trapecio isósceles que, en este caso, ocupa prácticamente todo el plano horizontal del lienzo.

En ambos cuadros hay una serie de verticales, colocadas en idéntica posición y del mismo tamaño,

que enmarcan y dan un momentáneo respiro al intenso movimiento horizontal del trapecio.

Pero en lugar de asomarnos al interior de una cafetería miramos hacia el exterior, a donde se alzan

un par de edificios industriales, desde el andén techado de una estación de trenes.

Y, en lugar de ir andando hacia alguna parte, estamos esperando para partir hacia algún lugar.

La sensación es que esperaremos mucho tiempo.

Un gran pilar cuadrado y gris interrumpe el empuje frontal del trapecio, y la parte posterior de un carro

de ferrocarril estacionado sugiere sin duda que en esta estación nada se mueve.

A diferencia del complejo Aves nocturnas, este cuadro nos coloca ante una sencilla paradoja: nos

sentimos atrapados en un lugar cuya función está vinculada con el hecho de viajar.

El trapecio -con cierta ayuda de las pistas y del tren estacionado- puede sugerir movimiento, pero

es derrotado por la profundidad a la que sirve de marco.

Miramos mucho más lejos en Amanecer en Pensilvania de lo que lo hacemos en Aves nocturnas,

y nos descubrimos observando a través del trapecio en lugar de ser conducidos por este.

Lo que encontramos al cabo es la fría y débil luz de un nuevo día.

Mark Strand

Hopper

Traducción y prólogo de Juan Antonio Montiel

Lumen ensayo

Primera edición: mayo de 2008

Barcelona


 

 

 

 

 

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