second story sunlight

 

edward hopper
 
Date: 1960
Style: New Realism
Media: oil, canvas
Dimensions: 101.6 x 127 cm

 

 

 

1960. Óleo sobre lienzo. 101.6 x 127 cm. Collection of Whitney Museum of American Art. Nueva York. Estados Unidos

 

 

 

mark strand

 

hopper

 

Traducción y prólogo de Juan Antonio Montiel

Lumen ensayo

Primera edición: mayo de 2008

de la presente edición en castellano para todo el mundo:

Random House Mondadori, S. A.

Barcelona

 

 

 

V

 

 

 

En Sol en el segundo piso, dos casas blancas, con idénticos tejados a dos aguas,

cada una con dos ventanas en el segundo piso y una en el tercero, plantan cara al sol.

Los tejados son de un gris azulado oscuro, con los lados sombreados de un azul violáceo.

En el porche de la casa que está más cerca de quien mira el cuadro, una mujer mayor,

vestida de azul marino, lee en una silla, mientras una joven, de pantalones cortos y

sujetador, está sentada de lado sobre el barandal del porche.

Detrás de los hastiales gemelos hay un grupo de árboles que, por la inclinación con

la que se elevan, dan la impresión de crecer en la pendiente de una colina. Oscuros

y amenazadores, parecen, sin embargo, remitir lo mismo a la condición salvaje de la

naturaleza que al orden, quizá a causa de la acompasada progresión de sus troncos.

 

De hecho, el cuadro entero está particularmente bien ordenado. Pero las dos figuras

no parecen contribuir al equilibrio de esa disposición: generan un tipo distinto de energía,

más vivaz y, en consecuencia, tendiente a socavar la estabilidad de la escena.

En una pintura donde todo parece perfectamente resuelto en relación con todo,

encontramos a estas dos mujeres cuyo vínculo entre sí no está claro.

La mujer mayor lee una revista, la joven mira más allá del marco de la pintura.

El hecho de que estén ocupadas cada una en lo suyo, y sin embargo compartan

el mismo porche, es suficiente para sugerir posibilidades narrativas que llevarían

al espectador muy lejos de lo que tiene ante los ojos.

No obstante, estas dos maneras de involucrarse visualmente con el cuadro -la espacial y

la narrativa- parecen equilibrarse entre sí, sin que ninguna de ellas asuma un dominio

total: cuando las narraciones que aportamos nos llevan demasiado lejos, la geometría

de la pintura nos llama de vuelta, y cuando esta geometría se torna aburrida su potencial

narrativo se reafirma.

 

 

 

 

 

mark strand

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

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