Cape Cod Morning

1950 Edward Hopper

oil on canvas  34 1/8 x 40 1/4 in. – 86.7 x 102.3 cm.

Smithsonian American Art Museum

Gift of the Sara Roby Foundation 1986.

1st Floor, South Wing

 

 

 

Mark Strand

 

Hopper

 

Traducción y prólogo de Juan Antonio Montiel

Lumen ensayo

Primera edición: mayo de 2008

de la presente edición en castellano para todo el mundo:

Random House Mondadori, S. A.

Barcelona

 

 

 

XVII

 

 

Cuando escribí sobre Pueblo carbonero en Pensilvania describí la luz del cuadro

como una anunciación. Lo que intentaba decir es que esa luz parece tener un poder

de otro mundo, que parece traer consigo un mensaje cuyo significado, aun en caso

de ser revelado, se destina únicamente a aquellos sobre quienes ha recaído. En este

sentido es exclusiva. Mañana en Cape Cod y Sol matinal son dos pinturas en las que

este rasgo de la luz de Hopper es rápidamente discernible.

 

En Mañana en Cape Cod, una mujer vestida de rosa observa la luz desde una ventana

abierta a una bahía. Se inclina hacia delante, a la expectativa, pero somos incapaces

de decir qué es lo que mira, o incluso si en realidad está mirando algo.

El objeto de su atención, igual que la fuente de la luz, está fuera del cuadro.

Solo atestiguamos sus efectos, el modo en que la posición de la mujer denota la atracción

que siente. En Hopper parece haber siempre algo «más allá» que hace sentir su influencia

en la gente que aparece en la pintura. Incluso puede tratarse de una idea de limitación,

relacionada con la clase de limitación que suelen experimentar los viajeros.

O cuando menos eso nos parece a quienes miramos desde el exterior.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

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