MAR DE FONDO 1939

Ground Swell 1939

 

oil on canvas overall: 91.92 × 127.16 cm (36 3/16 × 50 1/16 in.)

framed: 127.3 × 152.4 cm (50 1/8 × 60 in.)

Corcoran Collection (Museum Purchase, William A. Clark Fund)

 

 

 

En algunos cuadros de Hopper, se intenta una recusación del problema del viaje.

Uno de los cuadros mejor conocidos con este tema es Mar de fondo.

Este representa una escena de inusual serenidad. El mar tiene la ondulante

solidez de una escenografía, y la barca parece virtualmente inmóvil mientras

intenta librar una boya.

Pero, incongruente como resulta, la quietud que predomina en la pintura no parece

amenazante. La geometría del cuadro es sutil: dos triángulos se intersectan,

cada uno de ellos imposibilitando o impidiendo el movimiento del otro. El más fuerte

y dominante de los dos parte de la vela de la barcaza y continúa por el mástil, en escorzo,

hasta la boya, que a su vez apunta nuevamente hacia el arpón colocado sobre la cubierta;

el otro está formado por los cirros, que toman la forma de una V gigante que se aleja a través

del cielo. Sin embargo, el triángulo formado por la barca y la boya es el que realmente cuenta.

Es lo que determina que el cuadro sea de tal modo estático y, por tanto, mucho menos

misterioso que los otros sobre los que hemos hablado.

La embarcación y la boya están trabadas entre sí, inmovilizados por la figura que conforman.

La gente que está sobre la cubierta del barco contribuye a ese enganche dirigiendo su vista hacia

la boya. Su atención no se dirige a un lugar cualquiera fuera del lienzo, ni se fragmenta.

Se concentra en servir de puente entre la barca y la boya. Todos los elementos de la

pintura sugieren que se ha alcanzado un equilibrio entre la representación del movimiento

y el acomodo de la inmovilidad, más poderosa.

 

 

Mark Strand

 

Hopper

 

Traducción y prólogo de Juan Antonio Montiel

Lumen ensayo

Primera edición: mayo de 2008 

de la presente edición en castellano para todo el mundo:

Random House Mondadori, S. A.

Barcelona