Edward Hopper
 

Morning Sun , 1952

oil on canvas
 
28 1/8 in. x 40 1/8 in. (71.44 cm x 101.93 cm)
 
Museum Purchase, Howald Fund
 
 
 

Edward Hopper fue uno de los primeros artistas americanos en pintar la experiencia del aislamiento humano en la ciudad moderna. En Morning Sun, la mujer – modelada a partir de la esposa de Hopper, Jo – hace frente al sol impasiblemente y en apariencia perdida en sus pensamientos. Su ojo derecho visible se ve deslumbrante, enfatizando su aislamiento. La pared desnuda y la elevación de la habitación por encima de la calle también sugieren la desolación y la soledad de la vida urbana impersonal.

Una consideración del trabajo de Hopper sería incompleta sin mirar algunos de sus últimos cuadros, en los cuales sus maneras de ver y de pintar alcanzaron la fruición completa. En relación con una de sus primeras pinturas, Lighthouse Hill, postulamos a un observador cuya forma “absoluta” de percibir no clasifica los objetos según su utilidad ni pretende poseerlos. Esta manera de percibir el mundo, sin embargo, no fue alcanzada por ninguna de las figuras humanas representadas en las pinturas de Hopper hasta que sus obras posteriores hicieron aparecer una visión cambiada del hombre. En Morning Sun, por ejemplo, pintado en 1952, una persona es retratada por primera vez como un ser plenamente percibido. El cuadro representa con éxito la mediación entre la realidad interna y el mundo exterior.

 

 

Mark Strand

 

Hopper

 

Traducción y prólogo de Juan Antonio Montiel

Lumen ensayo

Primera edición: mayo de 2008 

© de la presente edición en castellano para todo el mundo:

Random House Mondadori, S. A.

Barcelona

 

 

 

XVII

 

La mujer de Sol matinal, extraordinariamente parecida a la de Mañana en Cape Cod,

lleva un camisón del mismo color que esta última y también tiene el cabello rubio atado

en la nuca. Está sentada en la cama, mirando la ciudad a través de una gran ventana.

A ella también la acaricia la luz del sol. Ella también parece mirar hipnotizada algo que

está fuera del ámbito del cuadro. Y, en mayor medida que la otra mujer, o quizá incluso

más que cualquier otro personaje de Hopper, parece haber sido esculpida por la luz. No

sufre la ligera desfiguración, ni tiene la apariencia tosca de otras mujeres de Hopper, quizá

por la acción de la luz, o por el modo en que la pintura ha sido aplicada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

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