Con mi amigo Daniel llegamos a la conclusión

de que si decidíamos irnos del país

seríamos como esa numerosa cantidad de peruanos

que se hacinan en las casas destruidas

del barrio del Abasto.

Yo le contaba de un derrumbe en la calle Billinghurst

en el que participé de un operativo.

Censábamos a todos esos peruanos

que se negaban a dejar esa casa usurpada y resquebrajada

que iba a derrumbarse de todos modos.

La mayoría de esos varones morenos, sucios y borrachos

eran contadores. Todos habían sido compañeros de la Universidad
de Lima

y acá se ganaban la vida como albañiles o mendigos o ladrones.

De cualquier manera nuestros hijos quizás quieran irse.

Serán los albañiles y mucamas

de otros países en los que se pueda ganar algún dólar

para enviarnos por correo a quienes nos quedamos.

 

casas_tomadas_

 

 

 

 

 

María Laura Prelooker
escrito en el año 2001

 

 

 

 

 


 

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