miguel d’ors

 

hacia otra luz más pura

 

el último tercio de siglo 1968-1998
antología consultada de la poesía española

 

 

por favor

 

 

 

Se van muriendo uno tras otro

como en las películas de náufragos

o de aviones estrellados en neveros incógnitos.

Sucumbió el portero de fútbol catequístico

y el bailarín de valses bajo la luz periódica de un faro

y el estudiante que sueña

un verano arqueológico en Egipto

y el insensato que sufre por unos ojos

que eran una sucural del Cantábrico

y el posible profesor de español en Colorado.

Ahora está agonizando -es evidente- el aspirante a gran   

poeta

y no vivirá mucho el montañero que conoce por sus

nombres todas las aguas de Belagua y Zuriza.

No sé cuáles serán los supervivientes definitivos,

los miguel d′ors que lleguen a la última secuencia

-que según los antiguos es el paso de un río-,

pero le pido al Cielo que en aquel grupo esté, por favor,

el muchacho que una tarde,

mirándote mirar el escaparate de la librería Quera

en la calle Petritxol de Barcelona,

empieza a enamorarse de ti como un idiota.