También la hormiga que cruza la ventana

lo respira. Y el helecho del balcón lo hace,

sitiado por hormigas que respiran.

Se respira por experiencia.

Aunque la primera inspiración

haya sido inducida, involuntaria,

no recordada, yo, ustedes, nosotros, nadie

estaba en trance. Inspiramos para expirar,

como el orden de la sintaxis, se quiera o no,

porque la vida va en ese sentido. Sustantivo,

adjetivo, artículo del verbo respirar,

y el pronombre sujeto a la inspiración

o el objeto de ella.

Si te inspiro soy tu musa y

poeta si me inspiro a mí misma.

Los pronombres se llenan

del significado del momento

y todos vamos de aquí para allá.

Ella, la hormiga;

el helecho, él;

yo sujeto de la enunciación

que rara vez conjugo el verbo

nacer en primera persona del presente.

Ya lo hice y ahora respiro.

 

 

 

mirtarosenberg

 

mirta rosenberg

 

la inspiración necesaria

 

de El arte de perder

 

 


 

 

 

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