clarice lispector: la fuga

 

Empezó a quedar oscuro y ella tuvo miedo. La lluvia caía sin tregua

y las aceras brillaban húmedas a la luz de las lámparas. Pasaban

personas con paraguas, impermeable, muy apresuradas, los rostros

cansados. Los automóviles se deslizaban por el asfalto mojado y uno

que otro claxon tocaba suavemente.

 

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