pere gimferrer

 

llevan una rosa en el pecho

los enamorados

 

de ·la muerte en beverly hills·

 

1967

    

 

 

 

 

Llevan una rosa en el pecho los enamorados y suelen besarse

entre un rumor de girasoles y hélices.

 

Hay pétalos de rosa abandonados por el viento en los pasillos

de las clínicas.

 

Los escolares hunden sus plumillas entre uña y carne y oprimen

suavemente hasta que la sangre empieza a brotar.

Algunos aparecen muertos bajo los últimos pupitres.

 

Estaré enamorado hasta la muerte y temblarán mis manos al

coger tus manos y temblará mi voz cuando te acerques

y te miraré a los ojos como si llorara.

 

Los camareros conocen a estos clientes que piden una ficha

en la madrugada y hacen llamadas inútiles, cuelgan

luego, piden una ginebra, procuran sonreír, están pensando

en su vida. A estas horas la noche es un pájaro azul.

 

Empieza a hacer frío y las muchachas rubias se miran temblando

en los escaparates. Un chorrear de estrellas silencioso se

extingue.

 

Luces en un cristal espejeante copian el esplendor lóbrego de

la primavera, sus sombrías llamaradas azules, sus flores de

azufre y de cal viva, el grito de los ánades llamando desde

el país de los muertos.