Pero antes que se acabe

Pero antes que se acabe

toda esta dicha, piérdela atajándola,

tómale la medida, por si rebasa tu ademán; rebásala,

ve si cabe tendida en tu extensión.

Bien la sé por su llave,

aunque no sepa, a veces, si esta dicha

anda sola, apoyada en tu infortunio

o tañida, por sólo darte gusto, en tus falanjas.

Bien la sé única, sola,

de una sabiduría solitaria.

En tu oreja el cartílago está hermoso

y te escribo por eso, te medito:

No olvides en tu sueño de pensar que eres feliz,

que la dicha es un hecho profundo, cuando acaba,

pero al llegar, asume

un caótico aroma de asta muerta.

Silbando a tu muerte,

sombrero a la pedrada,

blanco, ladeas a ganar tu batalla de escaleras,

soldado del tallo, filósofo del grano, mecánico del sueño.

(¿Me percibes, animal?

¿me dejo comparar como tamaño?

No respondes y callado me miras

a través de la edad de tu palabra).

Ladeando así tu dicha, volverá

a clamarla tu lengua, a despedirla,

dicha tan desgraciada de durar.

Antes, se acabará violentamente,

dentada, pedernalina estampa,

y entonces oirás cómo medito

y entonces tocarás cómo tu sombra es ésta mía desvestida

y entonces olerás cómo he sufrido.

César Vallejo

 

Obra poética completa preparada por Georgette de Vallejo

Lima, Francisco Moncloa Editores, 1968

Lima 2009

 


 

 

 

 

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