Entre pedazos de palabras

y caricias en ruinas,

encontré algunas formas que volvían de la muerte

 

Venían de desmorir.

Pero no les bastaba con eso.

Tenían que seguir retrocediendo,

tenían que desvivirlo todo

y después desnacer.

 

No pude hacerles ninguna pregunta,

ni mirarlas dos veces.

Pero ellas me indicaron el único camino

que tal vez tenga salida,

el que vuelve desde toda la muerte

hacia atrás del nacer,

a encontrarse con la nada del comienzo

para retroceder y desnadarse.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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