mi trabajo

 

 

 

 

Levanto la vista y los veo acercarse

por la playa. El hombre joven

lleva al bebé en una mochila.

Esto le permite tener las manos libres,

así puede coger con una la de su mujer

y balancear la otra. Cualquiera se daría cuenta

de lo felices que son. Y la intimidad. Cuánta armonía.

Son más felices que nadie, y lo saben.

Se sienten agradecidos por ello, son humildes.

Caminan hasta el final de la playa

y desaparecen de mi vista. Eso es, me digo,

y vuelvo a esto que rige

mi vida. Pero a los pocos minutos

 

vuelven caminando por la playa.

Lo único distinto

es que se han cambiado de lado.

Ahora él va al otro lado de ella,

al lado del océano. Ella, de este lado.

Pero todavía van de la mano. Parecen incluso

más enamorados, si es posible. Y lo es.

Yo mismo paseé por ahí muchas veces.

El suyo es un paseo modesto, quince minutos

de ida y quince minutos de vuelta.

Han tenido que sortear a su paso

alguna roca y rodear enormes troncos,

moverse con rapidez cuando se acercaban con fuerza las olas.

 

Caminan tranquilamente, despacio, cogidos de la mano.

Saben que el agua es imprevisible,

pero son tan felices que la ignoran.

El amor en sus rostros jóvenes. Su encuadre.

Puede que dure siempre. Si tienen suerte,

si son buenos, y lúcidos. Y prudentes. Si siguen

amándose sin límite alguno.

Si son sinceros el uno con el otro, eso sobre todo.

Seguro que lo serán, desde luego, seguro que sí,

ellos saben que sí.

Vuelvo a mi trabajo. Mi trabajo vuelve a mí.

Se alza una brisa del agua.

 

   my work

 

 

 

 

I look up and see them starting

down the beach. The young man

is wearing a packboard to carry the baby.

This leaves his hands free

so that he can take one of his wife’s hands

in his, and swing his other. Anyone can see

how happy they are.

And intimate. How steady.

They are happier than anyone else, and they know it.

Are gladdened by it, and humbled.

They walk to the end of the beach

and out of sight. That’s it, I think,

and return to this thing governing

my life. But in a few minutes

 

they come walking back along the beach.

The only thing different

is that they have changed sides.

He is on the other side of her now,

the ocean side. She is on this side.

But they are still holding hands. Even more

in love, if that’s possible. And it is.

Having been there for a long time myself.

Theirs has been a modest walk, fifteen minutes

down the beach, fifteen minutes back.

They’ve had to pick their way

over some rocks and around huge logs,

tossed up from when the sea ran wild.

 

They walk quietly, slowly, holding hands.

They know the water is out there

but they’re so happy that they ignore it.

The love in their young faces. The surround of it.

Maybe it will last forever. If they are lucky,

and good, and forebearing. And careful. If they

go on loving each other without stint.

Are true to each other -that most of all.

As they know they will be.

I go back to my work. My work goes back to me.

A wind picks up out over the water.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Raymond Carver

Todos nosotros

Poesía reunida

Introducción de Tess Gallagher

Selección, traducción y prólogo de Jaime Priede

EDICIÓN BILINGÜE

Bartleby Editores

3a edición. Diciembre 2006

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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