IV

He aquí el animal que no existe.

Mas aunque lo ignoraban, caso a caso,

por su andadura, su altivez, o su cuello,

lo amaron, y aun por la luz de su mirada silenciosa.

Oh, sí, en verdad no existe. Porque le amaron

se hizo animal puro y le hicieron espacio.

Y en el espado, claro e indistinto,

irguió la testuz necesitando apenas

ser. De ningún grano lo nutrieron

sino de sola posibilidad. Y fue.

Y de tal modo pujó en la bestia

que brotó un cuerno de su frente. Uno.

Y llegó a una doncella, blanco,

y fue en ella y en el espejo de plata.

 

IV

O dieses ist das Tier das es nicht gibt.

Sie wusstens nicht und habens jeden Falls

– sein  Wandeln, seine Haltung, seinen Hals,

bis in des stillen Blickes Licht geliebt 

Zwar war es nicht. Doch weil sie’s liebten, ward

ein reines Tier. Sie Hessen immer Raum.

Und in dem Raume, klar und ausgespart,

erhob es leicht sein Haupt und brauchte kaum

zu sein. Sie nährten es mit keinem Korn,

nur immer mit der Möglichkeit, es sei.

Und die gab solche Stärke an das Tier,

dass es aus sich ein Stirnhorn trieb. Ein Horn.

Zu einer Jungfrau kam es weiss herbei –

und war im Silber-Spiegel und in ihr.

Rainer María Rilke

Sonetos a Orfeo

2ª parte

Edición bilingüe

Prólogo y traducción de Carlos Barral

Editorial Lumen

Título original: Die  Sonette an Orpheus

Segunda edición, 1995

Barcelona


 

 

 

 

 

 

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