Oraison du soir

Je vis assis, tel qu’un ange aux mains d’un barbier,

Empoignant une chope à fortes cannelures,

L’hypogastre et le col cambrés, une Gambier

Aux dents, sous l’air gonflé d’impalpables voilures.

Tels que les excréments chauds d’un vieux colombier,

Mille Rêves en moi font de douces brûlures :

Puis par instants mon coeur triste est comme un aubier

Qu’ensanglante l’or jeune et sombre des coulures.

Puis, quand j’ai ravalé mes rêves avec soin,

Je me tourne, ayant bu trente ou quarante chopes,

Et me recueille, pour lâcher l’âcre besoin :

Doux comme le Seigneur du cèdre et des hysopes,

Je pisse vers les cieux bruns, très haut et très loin,

Avec l’assentiment des grands héliotropes.

 

Oración del atardecer

Vivo sentado, igual que un ángel en manos de un barbero,

empuñando una jarra de gruesas estrías,

el hipogastrio y el cuello arqueados, con una Gambier

entre los dientes, bajo el aire henchido de impalpables velámenes.

Semejantes a los cálidos excrementos de un viejo palomar,

mil Sueños dejan en mí suaves quemaduras:

luego, por momentos, mi triste corazón es como una savia

que ensangrienta el oro joven y sombrío de los goteos.

Después, habiendo podado cuidadosamente mis sueños,

me vuelvo, bebidas ya treinta o cuarenta cervezas,

y me recojo para soltar la acre necesidad:

afable como el Señor del cedro y de los hisopos,

meo, alto y lejos, hacia los cielos pardos

con el consentimiento de los grandes heliotropos.

Arthur Rimbaud

traducción de J. Abeleira

Poesías y otros textos

ed. Hiperión


 

 

 

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