BUENAS NOCHES A LOS DIOSES VIEJOS

 

 

 

Buenas noches, viejos dioses, todo este año tan decaídos

¡que tuvisteis que usar conchas para sostener vuestros párpados

pesados!

aunque alguna vez os honramos como gobernantes de esta tierra

hace cien generaciones y diez más,

nuestro ánimo ha cambiado: la boca os babea,

vuestros tatuajes de helecho azul oscuro se han vuelto verde des­teñido,

vuestra atronadora furia degenera en quejidos,

y el amor en gemidos de indiferencia.

Lo que más anheláis es descansar en una gruta de piedra,

despertando, según la estación, con el chillido ronco de las gaviotas

o con las golondrinas, y volviendo otra vez a dormir.

 

Os acostamos en hilera con vino frío de palma

muy cerca de los codos por si sufrís de sed,

y fruta de árbol de pan apilada sobre esteras a los pies;

pero no os daremos un guardia permanente.

Tenemos peces que coger en nuestra red, taro que cultivar,

cerdos que engordar, cocoteros que escalar;

nuestros poetas no están tan anquilosados

como para subir a una plataforma y alabar en gastado verso

esas descargas de relámpagos lanzadas por vosotros

contra gigantes en la primera aurora del tiempo:

a los cuales desarmasteis y extendisteis en una gruta de piedra

muy parecida a ésta—habéis olvidado dónde.

GOOD NIGHT TO THE OLD GODS

 

 

 

Good night, old gods, all this long year so faint

You propped your heavy eyelids up with shells!

Though once we honoured you who ruled this land

One hundred generations and ten more.

Our mood has changed: you dribble at the mouth,

Your dark-blue fern-tattoos are faded green,

Your thunderous anger wanes to petulance,

And love to groanings of indifference.

What most you crave is rest in a rock-cave,

Seasonally aroused by raucous gulls

Or swallows, nodding off once more to sleep.

 

We lay you in a row with cool palm wine

Close at your elbows, should you suffer thirst,

And ‘breadfruit piled on rushes by your feet;

But will not furnish you a standing guard——

We have fish to net and spear, taro to hoe,

Pigs to fatten, coco-trees to climb;

Nor are our poets so bedulled in spirit

They would mount a platform, praising in worn verse

Those fusillades of lightning hurled by you

At giants in a first day-break of time:

Whom you disarmed and stretched in a rock-cave

Not unlike this—you have forgotten where.

 

 

 

 

 

 

 

robert graves

cien poemas

Edición bilingüe

Traducción de Claribel Alegría y Darwin J. Flakoll

Prólogo de Paul O’Prey

2ª edición 1986

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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