roberto bolaño

 

la universidad

desconocida

 

 

 

 

el verano

 

 

Hay una enfermedad secreta llamada Lisa.

Es indigna como toda enfermedad y aparece en la noche. En el tejido de un lenguaje misterioso cuyas palabras significan sin excepción que el extranjero «no está bien». Y yo quisiera que ella supiera por algún medio que el extranjero «lo pasa mal», «en tierras desconocidas», «sin grandes posibilidades de escribir poesía épica», «sin grandes posibilidades de nada».

La enfermedad me lleva a baños extraños e inmóviles donde el agua funciona con una mecánica imprevista.

Baños, sueños, cabellos largos que salen de la ventana hasta el mar. La enfermedad es una estela. (El autor aparece sin camisa, con lentes negros, posando con un perro y una mochila en el verano de algún lugar.)

«El verano de algún lugar». Frases carentes de tranquilidad aunque la imagen que refractan permanezca quieta, como un ataúd delante de una cámara fija. El escritor es un tipo sucio, con la camisa arremangada y el pelo corto mojado en transpiración acarreando tambores de basura.

También es un camarero que se observa filmado mientras camina por una playa desierta, de regreso al hotel… «Viento con arena fina»… «Sin grandes posibilidades»…

La enfermedad es estar sentado bajo el faro mirando hacia ninguna parte.

El faro es negro, el mar es negro, la chaqueta del escritor también es negra.

 

 

 

 

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