Se fuga la isla. 

Y la muchacha vuelve a escalar el viento 

y a descubrir la muerte del pájaro profeta. 

Ahora 

es la carne 

la hoja 

la piedra 

perdidas en la fuente del tormento 

como el navegante en el horror de la civilización 

que purifica la caída de la noche.

Ahora 

la muchacha halla la máscara del infinito 

y rompe el muro de la poesía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Alejandra Pizarnik


 

 

 

 

 

 

2 Comentarios

  1. Me pregunto muchas veces si Alejandra, de haber vivido mucho más tiempo, seguiría escribiendo con esa intensidad y con esa tensión.
    Cada poema suyo me suena a un tambor a punto de que estallar, o a esa campana de cristal cuya reverberación es insoportable.

    Vladimira

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