De acuerdo: yo no debería haberme burlado

por ese libro tan pelotudo que compraste sobre el esperma de los gansos

y la pretensión de monogamia. No es un tema interesante para acercar posiciones entre

un casado promiscuo y una mujer solitaria.

Me enoja que tipos que pretenden lucir diferentes consuman basura norteamericana

con tanta ingenuidad, y encima la divulguen.

Ustedes, los hippies del sesenta todos adinerados y maricas

todavía creen que correr en pelotas por la calle

comer una crema chupándose el cuchillo en un restorán elegante

y burlarse de la pequeña burguesía son gestos fenomenales.

Estoy hastiada de los que quieren hacerse los diferentes

eso

es igual a todo lo demás.

Yo no sé quién soy. Crecí entre murallones de silencio

obligada a no darme cuenta de que mataban gente

mientras escuchaba música enlatada y banal.

Pertenezco

a una generación que tuvo ganas de coger por vez primera

entre picanas y operativos. Mi adolescencia estuvo teñida de otros climas.

Sé del horror, lo tengo bien mamado.

Detesto a los que todavía añoran

el mayo francés y el consumo de ácidos u hongos alucinógenos.

Curiosamente ustedes, los distintos han tenido la posibilidad de hacer dinero:

somos nosotros, los que debutamos en los ochenta

los que andamos con muletas y nunca tendremos dónde caernos muertos.

Supongo que buscamos escondernos como estuvimos acostumbrados

o sino preferimos vivir sin máscaras mostrando

lo poco que llegamos a ser. No creas que burlarte de los ricos como vos

te hace políticamente correcto.

Sos de la generación que es dueña del mundo ahora,

los que se creen muy pistolas porque hicieron apologías del sexo grupal, o el pacifismo.

Nosotros los de los ochenta sabemos mejor que nadie

que la vida es violenta. la gente se muere pese a todo:

nosotros no creemos en la era de acuario

ni que andar despeinados o sucios es divertido.

Sabemos, porque lo hicimos que mientras buscábamos divertirnos

otros – de tu edad- mataban gente entrando en sus casas por las noches.

Somos la generación obligada al just for fun.

Somos los hijos de vuestra derrota.

Eso en vos y en mí  tiñe toda posibilidad de encuentro

y la convierte en un fracaso.

 

mujer en el bar

 

 

 

 

María Laura Prelooker


 

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