sexo sin amor

sharon olds

 

¿Cómo hacen, los que tienen sexo

sin amor? Imperturbables como bailarines,

deslizándose el uno sobre el otro, como patinadores

sobre hielo, los dedos enlazados,

uno dentro del otro, las caras

rojas como un bife o como el vino, húmedos como

bebés recién nacidos cuyas madres

piensan abandonar. ¿Cómo es que acaban

Dios cómo es que acaban

por llegar a las aguas tranquilas, sin amar

al que hizo el recorrido junto a ellos, mientras que poco a poco

subía la temperatura, y un vapor emanaba

de sus pieles? Yo creo que ellos son

los religiosos de verdad, los puristas, los profesionales,

los que se negarían a creer

en un falso Mesías, o a amar al sacerdote

en vez de al Dios. Jamás confundirían

a quien tienen al lado con la fuente de su propio placer.

Son como los mejores corredores: saben que están a solas

con el camino y sus características,

con el frío y el viento, las particularidades

del calzado, su condición cardíaca: variables, nada más,

como el otro en la cama; no su verdad, que es

el cuerpo aislado, solo en el universo,

tratando de batir su propio récord.

 

 

sex without love
 
 

How do they do it, the ones who make love

without love? Beautiful as dancers,

gliding over each other

like ice-skaters

over the ice, fingers hooked

inside each other’s bodies, faces

red as steak, wine, wet as the

children at birth whose mothers are going to

give them away. How do they come to the

come to the come to the God come to the

still waters, and not love

the one who came there with them, light

rising slowly as steam off their joined

skin? These are the true religious,

the purists, the pros, the ones who will not

accept a false Messiah, love the

priest instead of the God. They do not

mistake the lover for their own pleasure,

they are like great runners: they know they are alone

with the road surface, the cold, the wind,

the fit of their shoes, their over-all cardio-

vascular health–just factors, like the other

in the bed, and not the truth, which is

the single body alone in the universe

against its own best time.

 

de criptahda.matiasf com.ar

 

La fuerza de este poema de Sharon Olds (Estados Unidos, 1942) radica en la peculiar ambigüedad con que trata uno de los grandes temas de la poesía. En un primer momento, el sujeto se pregunta alarmado cómo es posible el sexo sin amor (“Cómo es que acaban / Dios cómo es que acaban / por llegar a las aguas tranquilas, sin amar / al que hizo el recorrido junto a ellos…”). Sin embargo, a pesar de que inicialmente el poema parece ubicarse en una posición moralmente conservadora, no sólo manifestando su sorpresa ante la mera posibilidad de esta práctica, sino además presentándola de manera completamente fría y deserotizada(“…imperturbables como bailarines, / deslizándose el uno sobre el otro, como patinadores / sobre hielo…”), en una segunda instancia, a partir de la comprensión de que en el sexo sin amor hay una técnica y un arte (una vez más: “bailarines”, “patinadores sobre hielo”), y del hecho de que quienes lo practican se entregan a él con seriedad y devoción, el poema pasa de la esfera del arte (“los puristas, los profesionales”), mediante la trascendencia por la forma y el trabajo técnico, directamente al ámbito religioso (“los religiosos de verdad… /, los que se negarían a creer / en un falso Mesías / o a amar al sacerdote / en vez de al Dios…”). Si bien inicialmente pareciera condenar o al menos colocar el sexo sin amor en un lugar polémico, el poema reconoce una instancia de trascendencia en el ejercicio gimnástico y profesionalizado, que es sin embargo siempre individual: el sexo sin amor, para Olds, es otra forma válida de comunión, pero en este caso del sujeto para y consigo mismo, sin necesidad de la intervención de otra instancia superior o ajena.


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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