estos días

 

 

 

Cada vez que veo pechos grandes

en una mujer pequeña, estos días, mi boca

se abre, levemente.

Si viene caminando por la calle, de frente hacia mí,

es un poco doloroso dejarla pasar,

una vez, me escuché, muy despacio,

gimiendo. Y en el tren, esa vez–

ella no tendría más de veinte,

alta y esbelta– el movimiento del tren

sacudía sus mamas, constante,

como cacerolas llenas de agua, las miré

chapotear, dentro de la piel apretada, y sentí

una gran tristeza. Estoy tan

cansada y sedienta. Quiero chupar

calor dulce, lácteo, la sabrosa

seda de la mujer humana a lo largo de

mi mejilla. Quiero ser un bebé,

quiero ser pequeña y estar desnuda, o con

un pañal seco, entre brazos tiernos

con el pezón en mi boca – trabajarlo, con suavidad,

laxo y generoso en mis encías –

no necesito dientes, ni siquiera las estrellas

diurnas de los dientes en potencia, quiero

ser de huesos blandos, flexible,

una criatura que salió del útero

quizá no hace pocos días

sí un par de semanas, quiero ser un bebé poderoso,

consciente de la dicha, de la nutrición

brotando del pecho como la música

de las esferas. Y no quiero

que sea

mi madre. Quiero empezar de nuevo.

 

 

   

 

sharon olds /

Traducción de Natalia Leiderman

y Patricio Foglia

 

/Sangre, lata, heno, 1999

/Blood, tin, straw, 1999

 

 

these days

 

 

 

 

Whenever I see large breasts

on a small woman, these days, my mouth

drops open, slightly.

If she’s walking down the street, toward me,

it’s a little painful to let her pass,

once, I heard myself, very quietly,

moan. And on the train, that time–

she couldn’t have been much more than twenty,

tall and willowy– the motion of the train

jiggled her mammae steadily

like two panfuls of water, I watched them

slosh in their tight skins, and a great

sadness came over me. I am so

tired, and thirsty. I want to suck

sweet, lacteal heat, with the savory

silk of the human woman along

my cheek. I want to be a baby,

I want to be small and naked, or with

a dry diaper, in fond arms

with the nipple in my mouth– to work it, gently,

in its lax, nursing state with my gums–

I do not want teeth, not even the day

stars of teeth-to-be , I want

to be soft bone, bendable,

a creature who has come out of the womb

maybe not days before,

but a couple of weeks, I want to be a capable baby,

conscious of bliss, of the nourishment

streaming out of the breast like the music

of the spheres. And I don’t

want it to be

my mother. I want to start over.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

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