tomando vino

Me miró, me dio belleza,

y yo la creí mía.

Feliz, me tragué la estrella.

Permití ser pensada

a imagen del reflejo

producido en sus ojos. Bailo, bailo

al compás de repentinas alas.

La mesa es una mesa, el vino, vino

en una copa, que es una copa

y está estando en la mesa.

Y yo soy imaginaria, increíblemente imaginaria,

imaginaria hasta la médula.

Le hablo de lo que quiere, de las hormigas

que mueren de amor

bajo la constelación del diente de león.

Juro que una rosa blanca

salpicada de vino, canta.

Me río, inclino la cabeza

con cuidado, como si comprobara

un invento. Bailo, bailo

en una sorprendida piel, en un abrazo,

que me crea.

La Eva de la costilla, la Venus de la espuma,

la Minerva de la cabeza de Júpiter

eran más reales.

Cuando él no me mira,

busco mi reflejo

en la pared. Y sólo veo

un clavo del que han descolgado un cuadro.

Wislawa Szymborska

Poesía no completa

La sal 1962

Edición y traducción de

Gerardo Beltrán, Abel A. Murcia

2ª edición

FCE, México, 2008