Pere Gimferrer: escribo poesía de la experiencia

Diario ABC

Sábado, 20-09-08

En 2006 Pere Gimferrer publicaba un díptico en prosa y verso sobre lo que podríamos llamar «la historia de su corazón»:
Amor en vilo e Interludio azul, con su amada Cuca como agente provocador. Dos años después, el escritor vuelve en
Tornado por sus amorosos fueros: poemas en verso blanco y sonetos.
Gimferrer rinde tributo a esa mujer que ha revolucionado su lírica, engalanada con secuencias cinematográficas, fulgores
de orfebre, ciudades iluminadas y acordes de jazz. Gimferrer observa a Cuca «en el tornado de tu claridad».
En el escritorio del poeta, entre galeradas editoriales, el retrato de la musa.
-Del «Amor en vilo» al «Tornado»… El título alude a la tormenta y al huracán, pero se remansa en los ojos pardos de Cuca.
-Un título lacónico: puede decir una sola cosa o muchas a la vez: pasión, poemas, palabras… Expresa la experiencia
de escribir, leer y vivir.
-Ha mentado una palabra problemática: «experiencia», en un momento en que la llamada «poesía de la experiencia»
está desacreditada por su abuso en la lírica española. Pero lo suyo es pura experiencia…
-Hace meses, en el discurso de mi ingreso en la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, Alberto Blecua,
al hablar de Amor en vilo y Tornado decía que si existe la poesía de la experiencia «es, en general, la de Pere Gimferrer».
Si superamos las fronteras de la cultura española podemos ampliar conocimientos sobre la «poesía de la experiencia».
Le aconsejo el excelente ensayo de Robert Langhaum, La poesía de la experiencia, que atribuye a Shakespeare y
Browning. Coincido con esa apreciación. Para mí, «poesía de la experiencia» es Browning, que fue el maestro de Cernuda
y de Gil de Biedma, dos de mis poetas de cabecera. Lo que viene después de Gil de Biedma no me interesa.
-Hagamos cuentas: 73 poemas en un bienio que se añaden a los 151 de «Amor en vilo». En total, 224 composiciones
entre 2004 y 2008, bautizadas con expresiones francesas, italianas y anglosajonas… ¿Qué papel juegan los títulos?
-Pueden parecer muchos poemas si lo comparamos con Gil de Biedma, pero pocos si pensamos en Neruda, Juan Ramón
Jiménez o Louis Aragon. Para titular utilizo motivos del cine, la canción o el arte, que provienen por igual de la cultura pop
y de la alta cultura. Los títulos son siempre posteriores al poema: añaden algo, pero no es preciso que el lector conozca
su procedencia. Ordenados en el índice podrían componer frases evocadoras.
-Su poesía se presenta con métrica tradicional, trufada con motivos contemporáneos… ¿Qué le diferencia de la lírica clásica?
-En este poemario he cultivado más el endecasílabo de verso blanco y menos el soneto. En cuanto a la imaginería es
claramente irracional, porque si fuera racional se parecería al siglo XVI. Góngora puede parecernos oscuro, pero resulta
traducible. Yo empleo imágenes basadas en asociaciones fonéticas y semánticas posteriores al simbolismo. La envoltura
de cada poema es clásica pero no su contenido.
-Usted es un gran escritor de dietarios y sus poesías aparecen datadas…
-Empecé con los dietarios en el diario, ya desaparecido, «El Correo Catalán» y, lógicamente, en cada escrito consignaba la
fecha de publicación. Dato los poemas para recordar cuándo los escribí.
-Y una vez escrito… ¿Retoca mucho el primer borrador?
-Los versos iniciales surgen mentalmente y los paso al papel en cuanto puedo. La redacción definitiva se produce en un día o
dos. Luego, releídos en conjunto, puedo corregirlos para evitar reapariciones de imágenes o reiteraciones de palabras.
-Un «Tornado» que provoca su relación con Cuca. ¿Amor o erotismo?
-En la película A bout de souffle, Jean Seberg entrevista en el aeropuerto a un escritor llamado Jean Parvulesco que encarna
Jean Pierre Melville y le plantea esa cuestión… Parvulesco -o, mejor dicho, Godard- contesta que el erotismo es una forma
de amor y el amor una forma de erotismo. Cuca inspira mis poemas, pero éstos adquieren un desarrollo autónomo como
objetos verbales. Bajo la apariencia pasional, tomados verso a verso, están regidos por las palabras.
-Normalmente, la inspiración poética se identifica más con el dolor que con el júbilo que impulsa este «Tornado»…
-No siempre es así. El Octavio Paz de Piedra de sol o Viento entero no es elegíaco. Tampoco lo es el ciclo de Elsa de
Louis Aragon, ni Los versos del Capitán de Neruda. Incluso Bécquer, con su reducida producción e identificado
con el dolor, también escribió versos jubilosos…
-¿Sus referentes de la poesía española actual?
-Nunca he sido lector de mis contemporáneos, sino de poetas anteriores. Puestos a dar nombres pongamos De Ory,
García Baena, Brines, Caballero Bonald y Gamoneda.

 

 

 

 

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