Stephen Burt

por qué necesitamos la poesía

Translated by Laura Diaz 

Reviewed by Sebastian Betti

Posted Jun 2014

Leo poesía continuamente, escribo sobre ella a menudo, y desmenuzo poemas para ver cómo funcionan porque soy una persona de letras.

Comprendo el mundo mejor, de manera más completa, con palabras en lugar de, digamos, con imágenes o números, y ante una nueva

experiencia o un nuevo sentimiento, me siento algo frustrado hasta que puedo expresarlo con palabras.

Creo que siempre he sido así. De pequeño, devoraba obras de ciencia ficción. Aún lo hago. Y descubrí poemas de Andrew Marvell, Matthew

Arnold, Emily Dickinson y William Butler Yeats porque aparecen citados en la ciencia ficción.

Adoraba sus sonidos, así que pasé a leer sobre la octava rima, la cesura media, encabalgamientos, y todas esas cuestiones técnicas por

las que te interesas si ya estás interesado en los poemas, porque por aquel entonces, los poemas ya me hacían sentir más feliz, más triste,

más vivo. Así que me convertí en crítico de poesía porque quería saber cómo y por qué.

Ahora bien, la poesía no es algo con un propósito, como tampoco lo son la música o la programación informática.

La palabra griega “poema” significa, simplemente, “algo elaborado”. La poesía es un conjunto de técnicas, formas de hacer patrones que

expresan con palabras las emociones. Cuantas más técnicas conozcas, más cosas puedes hacer, y más patrones reconocerás en cosas que

ya te gustan o te encantan. Dicho esto, sí que parece que la poesía sea especialmente buena para ciertos temas.

Por ejemplo, todos vamos a morir. La poesía puede ayudarnos a vivir con eso. Los poemas están hechos de palabras, solo eso.

Las particularidades de un poema son como las personalidades que distinguen a las personas.

Los poemas son fáciles de compartir, y cuando lees uno, puedes imaginarte a otra persona hablándote o hablando para ti, quizás alguien

muy lejano, o alguien inventado, o alguien ya fallecido. Por eso, podemos recurrir a los poemas para recordar algo o a alguien, para celebrar

o para mirar más allá de la muerte, o para despedirnos.

Y esta es una de las razones por las que pueden parecer importantes, no solo para mí, sino también para otras personas que no viven en

un mundo de palabras. El poeta Frank O’Hara dijo: “Si no necesitan poesía, bien por Uds.”, pero también dijo que, cuando ya no quería seguir

viviendo, la idea de no poder escribir más poemas evitó su suicidio.

La poesía me ayuda a querer estar vivo, y quiero mostrarles por qué mostrándoles cómo, cómo un par de poemas reaccionan ante el

hecho de que estamos vivos en un lugar, en una época, en una cultura, y que en otra no lo estaremos.

Este es uno de los primeros poemas que memoricé. Puede dirigirse a un niño o un adulto.

“Desde lejos, desde el crepúsculo y la mañana y el cielo de los doce vientos, la materia de la vida para tejerme sopló acá… y aquí estoy.

Ahora — retraso mi exhalación contengo aún el aliento — rápido, toma mi mano y dime, qué habita en tu corazón. Habla ahora, y contestaré;

Cómo puedo ayudarte, dime; Aquí en los doce cuartos del viento tomo mi camino eterno”.

[A.E. Housman]

Este poema ha atraído a los escritores de ciencia ficción. Ha dado pie a, al menos, tres títulos de ciencia ficción, y creo que se debe a

que cuenta que los poemas pueden traernos noticias del futuro o del pasado o de la otra punta del mundo, porque sus patrones parecen

querer contarnos qué hay en el corazón de otra persona.

Cuenta que los poemas pueden unir a la gente temporalmente, y yo creo que es cierto, y se me queda en la cabeza no solo porque rima,

sino por cómo rima, de manera limpia y sencilla en los versos 2 y 4 “say” [dime] y “way” [camino], anticipándose ya en los versos 1 y 3,

“answer” [responderé] y “quarters” [cuartos], como si el poema estuviese convergiendo.

Resalta el hecho de que morimos exagerando la velocidad de nuestras vidas.

Unos años de vida en la Tierra se convierten en un discurso, una exhalación.

Es un poema sobre la soledad, el “yo” del poema siente que ninguna conexión durará, y podría parecer una súplica de ayuda hasta que llegas

a la palabra “help” [ayuda], y ese “yo” que está frente a ti, tomándote de la mano, es más como un maestro o un genio, o al menos eso es lo

que él quiere creer.

No sería la primera vez que un poeta escribe el poema que le gustaría escuchar.

El siguiente poema cambió mucho lo que me gustaba, lo que leí, y lo que sentí que podía leer de adulto.

Puede que no le encuentren sentido si no lo han visto antes. “El jardín”

“Adelfa: coral desde los anuncios de carmín de los 50. Fruto del árbol de tanto conocimiento. Castigar (la nada) que puede ser besar

o golpear. Aparece con vestimentas de usos desgastados ¿porque somos malos? Gran amenaza masculina, insinuante y coloquial”.

[Rae Armantrout]

Encontré este poema en una antología de poemas igualmente confusos en 1989.

Había oído nombrar a unos poetas, los Poetas del lenguaje, que escribían cosas sin sentido, y quería ver por mí mismo cómo eran.

Muchos no me llamaron la atención, pero esta escritora, Rae Armantrout, sí lo hizo, y mucho, así que seguí leyéndola hasta que sentí

que entendía de qué iba, igual que hice con este poema. Es sobre el Jardín del Edén y la Caída, la historia bíblica de la Caída, en la que

el sexo tal y como lo conocemos, y la muerte, y la culpa surgen en el mundo al mismo tiempo.

Trata también de cómo las apariencias engañan, cómo nuestra cultura puede arrastrarnos a hacer y decir cosas que no pretendíamos o no

nos gustan, y el estilo de Armantrout intenta ayudar a parar o ralentizarnos.

“Smack” puede significar “besar”, como en lanzar besos al aire o besar en los labios, pero también puede llevarnos a “smack” como

“golpear”, como en la violencia doméstica, porque la atracción sexual puede parecer amenazadora.

El rojo que significa fertilidad también puede significar veneno. La adelfa es venenosa. y los “usos desgastados”, como usar “smack”

para “besar” o “golpear”, pueden ayudarnos a ver cómo suposiciones de las que no somos conscientes pueden hacernos creer que

somos malos, bien porque el sexo es pecaminoso o porque toleramos el sexismo. Dejamos que los hombres le digan a los mujeres qué

hacer. El poema reacciona ante los viejos anuncios de pintalabios, y su crispación sobre las afirmaciones, sus inversiones y detenciones

tienen todo que ver con resistirnos al lenguaje de los anuncios que quieren decirnos fácilmente qué queremos, qué hacer, qué pensar.

Esa resistencia es gran parte del significado del poema, que me muestra, Armantrout me muestra, cómo es oír graves amenazas y una

falsedad mortal en el lenguaje de todos los días, y una vez ha hecho eso, creo que puede mostrar a otras personas, mujeres y hombres,

cómo es sentirse así, y decirle a otras personas, mujeres y hombres, que se sienten tan aislados o amenazados, que no están solos.

Ahora bien, ¿cómo sé que tengo razón sobre este poema tan confuso? En este caso, envié a la poetisa un borrador de mi charla y me

contestó: “Sí, sí, más o menos es eso”. Sí. Pero normalmente, no podemos saberlo. Nunca lo sabemos.

No podemos estar seguros, pero no pasa nada. Solo podemos escuchar los poemas, y mirarlos, y suponer, y ver si nos aportan lo que

necesitamos. Y si nos equivocamos sobre alguna parte del poema, no ocurrirá nada malo. El siguiente poema es más antiguo que el de

Armantrout, pero un poco más reciente que el de A.E. Housman.

“El hombre valiente”. El sol, ese hombre valiente, acude por las ramas tendidas a la espera, ese hombre valiente. Ojos verdes sombríos

bajo formas oscuras de la hierba se dan a la fuga. Las estrellas virtuosas, pálidas riendas y espuelas puntiagudas, se dan a la fuga.

Temores de mi cama, temores de vida y temores de muerte, se dan a la fuga. El hombre valiente asciende desde abajo y camina sin

meditación, ese hombre valiente”.

[Wallace Stevens]

El sol en este poema de Wallace Stevens parece tan grave porque la persona del poema está aterrorizada.

El sol asciende por la mañana a través de las ramas, dispersa el rocío, los ojos, sobre la hierba, y derrota a las estrellas, concebidas como

ejércitos. “Valiente” tiene el sentido antiguo “ostentoso” y el sentido moderno “valor”.

El sol no teme mostrar su rostro. Pero la persona en el poema está asustada. Quizás ha estado despierta toda la noche.

Esa es la revelación que Stevens guarda para la cuarta estrofa, en la que “se dan a la fuga” se ha convertido en estribillo. Puede que esta

persona quisiese huir, pero fortalecido por el ejemplo del sol, quizás decida levantarse.

Stevens guarda para el final la palabra de sonido extraño “meditación”. A diferencia del sol, los seres humanos piensan.

Meditamos sobre el pasado y el futuro, la vida y la muerte, lo que hay sobre y debajo de nosotros. Y puede asustarnos. Los poemas, los

patrones en los poemas, nos muestran no solo lo que alguien pensó, o lo que hizo, o lo que ocurrió, sino cómo era ser una persona así,

estar tan ansioso, tan solo, ser tan inquisitivo, tan bobo, tan absurdo, tan valiente. Por eso los poemas pueden parecer tan duraderos,

tan personales, tan efímeros, como algo dentro y fuera al mismo tiempo.

La poetisa escocesa Denise Riley compara la poesía con una aguja, un pedazo del exterior que alojo en mi interior. Y el poeta estadounidense

Terrance Hayes escribió 6 poemas llamados “Viento en una caja”. Uno de ellos pregunta:

“Dime, ¿qué haré cuando haya muerto?”, Y la respuesta es que él permanecerá con nosotros o quizás no, no permanecerá dentro nuestro

como viento, como aire, como palabras. Ahora es más fácil que nunca encontrar poemas que puedan quedársete dentro, permanecer contigo,

poemas de hace muchísimo tiempo o muy actuales, poemas escritos muy lejos o al lado de tu casa, casi sin importar dónde vivas.

Los poemas pueden ayudarte a decir y mostrar cómo te sientes, pero también pueden mostrarte sentimientos, modos de estar en el mundo,

personas muy diferentes a ti, quizás incluso de hace mucho tiempo. Algunos poemas incluso te cuentan que eso es lo que pueden hacer.

Eso es lo que hace John Keats en, quizás, su poema más misterioso. Es misterioso porque, probablemente, está sin terminar. Probablemente

lo dejó así. Y porque quizás esté destinado para un personaje de una obra de teatro. Pero puede también que sea solo la idea de Keats sobre

lo que sus propios textos, su propia escritura, puede hacer.

En este poema yo oigo, al menos yo oigo, mortalidad, y oigo el poder de las técnicas poéticas antiguas, y tengo la sensación, puede que Uds.

también, de, por un instante, conocer, casi convertirse, en alguien de hace mucho tiempo, alguien bastante memorable.

“Esta mano viviente, ahora tibia y capaz de agarrar firmemente, si estuviera fría y en el silencio helado de la tumba, de tal modo hechizaría tus

días y congelaría tus sueños que desearías tu propio corazón secar de sangre para que en mis venas roja vida corriera otra vez, y tú aquietar

tu conciencia — la ves, aquí está — la sostengo frente a ti”. 


 

 

 

 

 

 

 

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