wallace stevens

 

soliloquio final

del amante interior

 

traducción de frank báez

 

 

 

 

 

 

 

soliloquio final

del amante interior

 

 

 

Enciende la primera luz del atardecer, como en un cuarto

En el que reposamos y, por una razón fútil,

Pensamos que el mundo imaginado es el bien esencial.

 

Ésta es, por tanto, la cita más intensa.

Con esta idea nos reunimos, prescindiendo

De toda indiferencia, en una sola cosa:

 

Dentro de una cosa sola, un solo chal

Rodeándonos fuerte; pues somos pobres, un calor,

Una luz, un poder, la influencia milagrosa.

 

Ahora, aquí, nos olvidamos el uno del otro y de nosotros mismos.

Sentimos la oscuridad de un orden, una totalidad,

Un saber, que organizó la cita.

 

Dentro de su lindes vitales, en la mente.

Decimos: Dios y la imaginación son una misma cosa…

Cuán arriba la candela más alta ilumina lo oscuro.

 

De esta misma luz, de esta mente central,

Hacemos una morada en el aire del atardecer

En la que estar allí, juntos, es suficiente.

 

 

 

final soliloquy

of the interior paramour

 

 

Light the first light of evening

In which we rest and, for small reason, think

 

The world imagined is the ultimate good.

 

This is, therefore, the intensest rendezvous.

It is in that thought that we collect ourselves,

Out of all the indifferences, into one thing:

 

Within a single thing, a single shawl

Wrapped tightly round us, since we are poor, a warmth,

A light, a power, the miraculous influence.

 

Here, now, we forget each other and ourselves.

We feel the obscurity of an order, a whole,

A knowledge, that which arranged the rendezvous.

 

Within its vital boundary, in the mind.

We say God and the imagination are one…

How high that highest candle lights the dark.

 

Out of this same light, out of the central mind,

We make a dwelling in the evening air,

In which being there together is enough.