¡qué monada!

 

 

de paisaje con grano de arena

 

1995

 

traducción: Jerzy Skvomirsky

y Ana María Moix

 

Editorial Lumen, S.A

Barcelona

     

 

 

 

 

 

Le dio por la felicidad,

le dio por la verdad,

le dio por la eternidad,

¡miradlo!

 

Apenas distinguió entre realidad y sueño,

apenas comprendió que él era él,

apenas chapuceó con su mano nacida de una aleta

una piedra de lumbre y una nave espacial,

capaz de ahogarse en una cucharada de océano,

poco gracioso incluso para la vacuidad,

sólo ve con sus ojos,

sólo oye con sus oídos,

su gran logro lingü.stico es el condicional,

usa su razón para increpar a la razón,

en una palabra: es un cero a la izquierda,

pero por la cabeza le rondan la libertad, la omnisciencia y el ser

fuera de la carne tonta,

¡miradlo!

 

 

Porque parece existir,

haber llegado a ser de veras

bajo una de las estrellas provincianas.

Vivaz y bastante movedizo a su manera.

pese a ser un bastardo de un cristal

está harto estupefacto.

Pese a haber vivido una infancia difícil

entre las necesidades de la manada

 

 

no está mal individualizado. ¡Miradlo!

 

 

¡Adelante, aún por un instante,

por un abrir y cerrar de una menuda galaxia.

Que por fin se vea a grandes rasgos

quién será, dado que existe.

Porque es tenaz.

Muy tenaz, a decir verdad.

Con ese aro en la nariz, con esa toga, con ese jersey.

En fin, es una monada.

Pobrecito.

Todo un hombre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

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