merodeando a la calle vacía
Tenemos delante una calle vacía. ¿Cuál es su color verdadero si nadie la mira? ¿De qué color es la vida
si no vive el hombre? ¿Hemos mirado siempre hacia dentro? Quizá las palabras sean lo que da vida a la vida.
O a lo mejor estamos asistiendo al primer minuto de la existencia vacía de la raza humana. Como si viéramos
cierto orden innecesario, aburridas líneas rectas. Incluso el cielo está gris. Quizá el amanecer no es amanecer
si nadie lo mira.
Entre los edificios resurgen los contornos, eclipsados, en riguroso orden temporal y todo vuelve a tener forma.
Hay charcos extendidos como alfombras; espejo en el que no se miran los que pasan, donde se asoman
unas ensimismadas y cabizbajas luces.
Ya no hay niños chapoteando, rompiendo la quietud en ese espejo. Solo una brisa acaricia la superficie
para tapar los ojos de los que ya no existen.
Imagina. La vida sin el hombre; ninguna especie en movimiento. Las estrellas penden del vacío
emitiendo la luz de su silencio. Las flores se aferran a la tierra dejando escapar el aroma de su pensamiento.
El mar sin memoria, el viento sin discurso. Solo las hojas con su nerviosa rotación y desasimiento.
ángel ferrer
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