La mente en sombra,
incandescente el corazón, amo
de ida. Como una fuente
sin retorno, me proyecto para nada
en ningún espejo; olvidando
enseguida, empezando enseguida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Te puede interesar

pirotecnia

 

en esa Nada que no tuvo principio

 

el oficio II

 

como pasan las nubes, lenta y calladamente