desaparezco
Desaparezco, pero no a mí mismo,
solo ante muchos puntos de vista puestos de acuerdo.
Hueco y sordo, oigo a intervalos la memoria
impulsada oportunamente.
Avanzo accidente tras accidente
fuera de los contextos pavimentados
entrelazando los días, transparente
abotonada el alma por un costurero atroz
lejos del presente pero en primera fila, ausente
impulsando mi cuerpo émbolo tras émbolo
respirando, atento a la maquinaria
a pesar de que la intención se desdibuja
como el aliento en pleno invierno
viviendo en un bucle cinético, más o menos amplio
que se agranda con una droga imaginaria
que me proporciona una falsa sensación de libertad.
Opaco, no distingo la mañana de la tarde.
Con la mente en regresión, inquieto
voy sin dirección,
sin esperanza de que algún día
vuelva el sentido común.
Todas las variantes de la voluntad están atadas
por cordeles que se tensan
elevándola como una cama elástica
a la que caigo, una y otra vez.
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