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leopoldo maría panero

 

nu(n)ca

 

 

 

 

Vi cuatro mujeres luchando por los senos de un muerto, 

vi cuatro mujeres luchando solas, más tarde, 

por la posesión del soplo 

y disputando con sus uñas feroces por el Abel Garmín que 

abandonaba feliz aquellos huesos.

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     Hay cuatro mujeres que robaron mi fetidez sensible 

y mi podredumbre en el cadáver que aún respiraba 

lentamente dejando 

salir de allí mi alma con su pedo.

 

        Y esos cuatro seres aguardan ahora el resto 

sanguinolento de mi espíritu 

y habito para siempre en la carnicería de sus bocas 
        y día a día bajo del nido de sus nalgas

 

    para saber entero en lo insensible del tiempo 
    cuál era el sentido que no aprendí del cielo 
    como cae debajo la palabra nunca.

 

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