merodeando a la danza de la irrealidad
La danza de la irrealidad, para algunos, es el dominó fatal de las consecuencias de aquellos
que se dejan convencer con finales posibles, el que va cayendo ficha a ficha hacia los despojados
como instrumento de un caos dirigido hasta la animadversión.
Una manera de llegar en silencio al silencio de los comulgantes que construyen una vida cómoda para sí mismos.
Como un autoengaño inducido que lo abarca todo y la desmemoria lista para actuar en cualquier momento.
Es un teatro de varios escenarios como burbujas que se expanden y se unen formando una cabeza de muchas cabezas.
Y el apuntador miente al público y a los actores principales, que se dejan engañar.
Todo parece banal en esa danza, pero el tiempo pasa. Inadvertidamente para la mayoría y demasiado despacio
para los que soportan estáticos, con la mirada atenta y la voz dispuesta esperando ese día que nunca llega.
Sus planes, establecidos desde hace décadas, surgen entre los silencios y el ruido de esa desesperanzadora y desacorde melodía.
No se trata de enhebrar un hilo solamente. Es manejar la aguja y sostener ese hilo que se resigna a pesar de la victoria presente
que aún no recuerda.
ángel ferrer
_____________
0 comentarios