bienvenido

en este blog sólo encontrarás lo que ya lleves puesto al entrar: no creemos en que vayas a ir más allá de las apariencias, pero tenemos que confiar en ello, y darte la oportunidad. La belleza no es fácil: es difícil: es uno de los sentidos de la verdad: la verdad de la forma. Es muy exigente y sólo se entrega, si acaso, a sus mejores amantes. 

Si crees recibir la belleza espontáneamente, sin esforzarte, sin luchar por ella, no te engañes: habrás recibido cualquier cosa menos la belleza.

Tal vez si posees instinto, olfato, pasión, hambre por la belleza, tu paso por este blog no sea sólo turismo. Eso deseamos y por ello compartimos nuestras maneras de buscar la belleza, allí donde esté. 

Hace mucho frío
como cuando
es
Artaud
el muerto
quien sopla

 

 

 

Me vine aquí a contar las

campanas que viven

en el mar,

que suenan en el mar,

dentro del mar.

 

Por eso vivo aquí.

 

 

 

 

M' illumino

d' immenso

Contento lo que se dice contento
he estado muchas veces en la vida
pero más que nunca cuando me liberaron
en Alemania
que me puse a mirar una mariposa
sin ganas de comérmela.

 

 

 

Y los días no están lo

suficientemente llenos

Y las noches no están lo

suficientemente llenas

Y la vida pasa como un ratón

de campo

sin agitar la hierba

 

 

 

Hay algo enemigo temblando en mi certidumbre, creciendo en el mismo origen de las lágrimas, como una planta desgarradora y dura hecha de encadenadas hojas amargas.

Fresca como las pálidas hojas húmedas del lirio de los valles yace junto a mí al amanecer.

Una vez vi con mis propios ojos a la Sibila de Cumas

colgada en una botella, y cuando los niños le decían:

‘Sibila, ¿qué quieres?’, ella respondía: ‘Quiero morir'.

Los caballos eran más reales Que mi padre Más reales que dios Y podían haberme pisado Pero no lo hicieron Podían haberme hecho cualquier cosa horrible Pero no lo hicieron. Yo aún no tenía 5 años Pero me acuerdo; Dios mío qué fuertes y buenas Aquellas lenguas rojas que babeaban Desde sus almas.

¿Qué vida te espera? ¿Quién se te acercará ahora? ¿A quién le parecerás hermosa? ¿A quién querrás ahora? ¿De quién se dirá que eres? ¿A quién besarás? ¿A quién le morderás los labios?

o también, música en la poesía. Una selección de las mejores canciones de tus artistas favoritos. Si no tenemos la que te gusta, pídenosla.

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CORTOS ANIMADOS

un corto cada semana de los mejores productores. No te los pierdas y si tienes alguna sugerencia, si te parece, dínosla.

los muchachos del asunto poético

estos tipos que desfilan se la jugaron: quizá por un motivo desconocido que ni siquiera podían nombrar; o por ellos mismos; o por una causa, un amor, un deseo. Poco nos importa. Y tampoco nos importa si se mataron o se murieron de hambre o de soledad. Pero dedicaron lo mejor de sus vidas a esa extraña actividad que se llama poesía. Y, directa o indirectamente, también se la jugaron por nosotros, y no lo olvidamos.

 

Me mido a mí mismo
con un árbol alto.
Descubro que yo soy mucho
más alto,
porque alcanzo directamente
al sol con mi ojo;
y alcanzo a la orilla del mar
con mi oído.

Aún así, no me gusta
la forma en que las hormigas
entran y salen de mi sombra.

 

 

Yo sé de nobles acentos,
y lúcidos, inevitables ritmos;
pero sé, también,
que el mirlo está implicado
en lo que sé.

 

 

Vuelve la cara, Ludwig van
Beethoven, dime qué ven, qué
viento entra en tus ojos, Ludwig
van; qué sombras van o vienen,
van Beethoven;
qué viento vano, incógnito,
barre la nada…
Dime qué escuchas, qué
chascado mar roe la ruina
de tu oído sordo; ven, vuelve
la cara, Ludwig van, ven van
Beethoven.

 

 

Opusculum pedagogum.

Las peras no son violas

desnudos o botellas.

No se parecen a nada.

 

Son formas amarillas

compuestas de curvas

combándose en la base.

Tocadas de rojo.

 

No superficies planas

de contornos curvos.

Son redondas

y se ahusan hacia la punta.

 

 

Tal como están modeladas

hay partes de azul.

Una dura hoja seca cuelga

del tallo.

 

El amarillo resplandece.

Brilla con varios amarillos,

cidros, naranjas y verdes

que florecen sobre la piel.

 

Las sombras de las peras

son gotas sobre la tela verde.

Las peras no se ven

como el observador quiere.

 


¡Oh rosa, estás enferma!
el gusano invisible
que vuela en la noche,
en la clamorosa tormenta,

ha descubierto tu cama
de alegría carmesí,
y su oscuro amor secreto
destruye tu vida.

 

Cuando mi sueño estaba
cerca de la luna,
los blancos pliegues
de su vestido
Se llenaron de luz amarilla.

Las plantas de sus pies
enrojecieron.

Su pelo se cubrió de
ciertas cristalizaciones
azules desde las estrellas,
no muy lejanas.

 

 

¿Puede hacer muecas extrañas?
¿Se marea con los balanceos?
¿Se pasa el día en las carreras
o haciendo chanchullos con alambres?
¿Tiene su propias ideas sobre el dinero?
¿Es lo bastante patriótico?
¿Sus chistes son vulgares pero divertidos?

Cuando venga, ¿será sin avisar?
mientras me esté hurgando la nariz?
¿Llamará a mi puerta por la mañana
o me pisará un dedo en el autobús?
¿Será como cuando cambia el tiempo?
¿Saludará con cortesía o sin educación?
¿Cambiará mi vida a fin de cuentas?
Venga, decidme cómo es el amor.

 

 

Hombre normal que por un momento cruzas tu vida con la del esperpento
has de saber que no fue por matar al pelícano sino por nada por lo que yazgo aquí entre otros sepulcros y que a nada sino al azar y a ninguna voluntad sagrada de demonio o de dios debo mi ruina.

 

 

¿Surgió de bajo tierra?
¿Se desprendió del cielo?
Estaba entre los ruidos, herido,
malherido, inmóvil, en silencio,
hincado ante la tarde, ante
lo inevitable, las venas adheridas  
al espanto, al asfalto,
con sus crenchas caídas
con sus ojos de santo,
todo, todo desnudo, casi
azul, de tan blanco.

Hablaban de un caballo.
Yo creo que era un ángel.

  

¿No oyes la constante victoria,

en la carrera de los seres,

del tiempo, lento como el fuego,

seguro y espeso y hercúleo,

acumulando su volumen

y añadiendo su triste hebra?

Como una planta perpetua

aumenta su delgado y pálido

hilo, mojado de gotas que caen

sin sonido en la soledad.

¡ averigua quién escribió el poema ANTES de mirar la foto !!!

quién eres, pequeño yo – (de cinco años o seis) mirando desde una alta – ventana: el oro de – la tarde de noviembre – (pensando: que si el día tiene que hacerse noche – ésta es una hermosa manera)
En estos días de verano una mujer discontinua, pariente de olas y sórdidos menajes. En este verano plagado de días para los que no tengo alimento una mujer arrasada y sinembargo. Y me mira, me mira enseñando el sistema nervioso, a mí, sólo a mí, que me pongo hermosa de privilegio
Pero no es esto, sino el viejo galope, el caballo del viejo otoño que tiembla y dura. El caballo del viejo otoño tiene la barba roja y la espuma del miedo le cubre las mejillas y el aire que le sigue tiene forma de océano y perfume de vaga podredumbre enterrada.
Mirarse en el espejo y decirse deslumbrada: qué misteriosa soy. Por una fracción de segundo nos vemos como un objeto a observar. A esto lo llamarían tal vez narcisismo, pero yo lo llamaría: alegría de ser. Alegría de encontrar en la figura exterior los ecos de la figura interna: ah, entonces es cierto que no me imaginé, yo existo.
Esta cosa extraña debe haberse arrastrado directamente desde el infierno. Parece la pata de un pájaro puesta alrededor del cuello de un canibal. – Cuando lo coges con la mano, cuando apuñalas con él un trozo de carne, es posible imaginar el resto del pájaro: su cabeza es como tu puño grande, calva, sin pico y ciega
“-Es un hombre encantador. – Pero, pensándolo bien, ¿qué quiso decir? -Sus orejas en punta… debe ser un desequilibrado. Dijo una cosa a la que podría haberme opuesto.” De la viuda de Mr. Phlaccus, del profesor Cheetah y de su esposa recuerdo una rodaja de limón y un pastelillo de almendras mordido.
Un cambio en los climas del corazón vuelve seco lo húmedo, la bala de oro estalla sobre la tumba helada. Un clima en la comarca de las venas cambia la noche en día; la sangre entre sus soles ilumina al viviente gusano. Un cambio en el ojo advierte a tiempo la ceguera hasta el hueso; y el útero incorpora una muerte mientras surge la vida.
Señor: es tiempo. Enorme fue el verano. Pon ya sobre el reloj de sol tu sombra, y deja suelto el viento en las llanuras. No hará casa el que ahora no la tiene, el que ahora está solo lo estará siempre, velará, leerá, escribirá largas cartas, y deambulará por las avenidas, inquieto como el rodar de las hojas.
Mi alma es un vampiro grueso, granate, aterciopelado. Se alimenta de muchas especies y de sólo una. La busca en la noche, la encuentra, y se la bebe, gota a gota, rubí por rubí. Mi alma tiene miedo y tiene audacia.Es una muñeca grande, con rizos, vestido celeste. Un picaflor le trabaja el sexo. Ella brama y llora. Y el pájaro no se detiene.
Padre, me voy: voy a jugar en la muerte, padre me voy. Dile adiós a mi madre, y apaga la luz de mi cuarto: padre, me voy. Dile a aquel niño que allá ríe, no sé de qué, si de la vida, mi nombre, sólo mi nombre. Pon mis juguetes en buen orden oso con oso, pon al perro con el pájaro, en cuanto al pato déjalo solo, al pato
Tú sufres de una glándula endocrínica, se ve, o, quizá, sufres de mí, de mi sagacidad escueta, tácita. Tú padeces del diáfano antropoide, allá, cerca, donde está la tiniebla tenebrosa. Tú das vuelta al sol, agarrándote el alma, extendiendo tus juanes corporales y ajustándote el cuello; eso se ve.
Me gusta estar entre hermosas mujeres, ¿por qué habría de mentir acerca de esto? Repito: me gusta conversar con bellas mujeres Aunque no hablemos más que de tonterías. El roce de las invisibles antenas es a la vez estimulante y delicioso.
Mientras esa mujer del Rijksmuseum con esa calma y concentración pintadas siga vertiendo día tras día leche de la jarra al cuenco no merecerá el Mundo el fin del mundo.
Dije detente y se volvió: un rostro blanco encendido por un noble corazón Nunca había visto tanta belleza La luna se distanciaba de la tierra De lejos llegaba el ruido de los coches en la autovía: gente que regresaba a casa Todos vivíamos en un anuncio de televisión hasta que ella apartó las sucesivas cortinas de nieve y me dejó ver su rostro: el dolor y la belleza del mundo en su mirada
¡Ay, ay, ay, ay! Toma este vals con la boca cerrada. Este vals, este vals, este vals, de sí, de muerte y de coñac que moja su cola en el mar. Te quiero, te quiero, te quiero, con la butaca y el libro muerto
Id, cantos míos, buscad vuestras alabanzas entre los jóvenes y los intolerantes. Moveos solamente entre los amantes de la perfección. Permaneced en la dura luz de Sófocles Y tomad los insultos alegremente.

mis objetos

Fieles, nítidos, soñadores, evangélicos, dulcemente carnales, aplastados a mi mesa y al planeta ¿por qué les declaro que no quiero morir?
Creo que podría volverme hacia los animales y convivir con ellos, siempre se muestran plácidos y reservados; Yo permanezco contemplándolos largo, largo rato. No se lamentan ni se quejan de su condición; No permanecen despiertos en medio de la oscuridad ni lloran por sus pecados