LX

 

 

Es de madera mi paciencia,

sorda, vegetal.

Día que has sido puro, niño, inútil,

que naciste desnudo, las leguas

de tu marcha, van corriendo sobre

tus doce extremidades, ese doblez ceñudo

que después deshiláchase

en no se sabe qué últimos pañales.

Constelado de hemisferios de grumo,

bajo eternas américas inéditas, tu gran plumaje,

te partes y me dejas, sin tu emoción ambigua,

sin tu nudo de sueños, domingo.

Y se apolilla mi paciencia,

y me vuelvo a exclamar: ¡Cuándo vendrá

el domingo bocón y mudo del sepulcro;

cuándo vendrá a cargar este sábado

de harapos, esta horrible sutura

del placer que nos engendra sin querer,

y el placer que nos DestieRRa!

 

 

 

 

 

césar vallejo

trilce LX

Obras completas