Mi guía en estos asuntos es tu ser,

firme, oblicuo, aceptando todo con el mismo espectro

de sonrisa, y mientras el tiempo se acelera de tal forma

que muy pronto ya es mucho más tarde,

puedo sólo conocer el camino de salida,

la distancia entre nosotros. Hace tiempo

las evidencias ensartadas significaban algo,

los pequeños accidentes y placeres

del día avanzando desgarbadamente,

un ama de casa en sus labores. Es imposible ahora

restaurar esas propiedades en el manchón plateado

que es el registro de lo que lograste al sentarte

“con gran maestría a copiar todo lo que veías en el espejo”

para alcanzar la perfección y desechar lo extrínseco

para siempre. En el círculo de tus intenciones ciertos

acicates

permanecen que perpetúan el encantamiento del ser

con el ser

miradas, muselina, coral. No importa,

porque sen cesas come las que son ahora

antes de que la sombra propia

rebasará el campo hacia los pensamientos del mañana.

 

El mañana es sencillo, pero el hoy no tiene mapa,

desolado, renuente como cualquier paisaje

a ceder lo que son leyes de perspectiva, sólo

finalmente un instrumente débil pero necesario

para la profunda desconfianza

del pintor. Por supuesto, algunas cosas

son posibles, lo sabe, pero no sabe

cuáles. Algún día trataremos

de hacer tantas cosas como sean posibles

y quizá logremos algunas,

pero no tendrá nada que ver

con lo que se promete hoy, nuestro paisaje

barriéndose al desaparecer

en el horizonte. Fluye hoy todavía recubrimiento suficiente

como para mantener la suposición de promesas reunidas

en una superficie, dejando regresar a una

de entre ellas, para que las restantes

posibilidades aún más puedan

permanecer enteras sin prueba. De hecho

la piel de la cámara de la burbuja es dura

como huevo de reptil; todo se “programa” ahí

a su debido tiempo; y más sigue siendo incluido

sin que se acreciente la suma, y al igual que uno

se acostumbra a un sonido que

lo mantenía a uno despierto pero deja de hacerlo,

el cuarto contiene este flujo como un reloj de arena

sin variar de clima o cualidad

(excepto quizá para abrillantarse ligera y casi

invisiblemente, en un foco que se precisa hacia

la muerte —más

de esto después—).

 

 

 

 

 

 

My guide in these matters is your self,

Firm, oblique, accepting everything with the same

Wraith of a smile, and as time speeds up so that it is soon

Much later, I can know only the straight way out,

The distance between us. Long ago

The strewn evidence meant something,

The small accidents and pleasures

Of the day as it moved gracelessly on,

A housewife doing chores. Impossible now

To restore those properties in the silver blur that is

The record of what you accomplished by sitting down

“With great art to copy all that you saw in the glass

So as to perfect and rule out the extraneous

Forever. In the circle of your intentions certain spars

Remain that perpetuate the enchantment of self with self:

Eyebeams, muslin, coral. It doesn’t matter

Because these are things as they are today

Before one’s shadow ever grew

Out of the field into thoughts of tomorrow.

Tomorrow is easy, but today is uncharted,

Desolate, reluctant as any landscape

To yield what are laws of perspective

After all only to the painter’s deep

Mistrust, a weak instrument though

Necessary. Of course some things

Are possible, it knows, but it doesn’t know

Which ones. Some day we will try

To do as many things as are possible

And perhaps we shall succeed at a handful

Of them, but this will not have anything

To do with what is promised today, our

Landscape sweeping out from us to disappear

On the horizon. Today enough of a cover burnishes

To keep the supposition of promises together

In one piece of surface, letting one ramble

Back home from them so that these

Even stronger possibilities can remain

Whole without being tested. Actually

The skin of the bubble-chamber’s as tough as

Reptile eggs; everything gets “programmed” there

In due course: more keeps getting included

Without adding to the sum, and just as one

Gets accustomed to a noise that

Kept one awake but now no longer does,

So the room contains this

How like an hourglass

Without varying in climate or quality

(Except perhaps to brighten bleakly and almost

Invisibly, in a focus sharpening toward death—more

Of this later).