CANTO VIGÉSIMO

 

OCTAVO

 

 

 

Tengo la impresión de que la avaricia

no es un defecto si ocurre en la vejez

cuando el aburrimiento ya está dentro del cerebro.

Me salvé a los setenta años

cuando a las seís de la tarde empecé a apagar las luces

y mi hermano se tropezaba por doquier.

Ahora recojo los fósforos apagados,

(pueden usarse con algodón para limpiarse los oídos)

en suma, de la madrugada a la noche

estoy ocupadísimo:

quiero que mi hermano no se exceda con el azúcar

en la leche y yo que soy goloso de miel

lamo una cucharita los domingos

de pie en medio de los dos póstigos de mi despensa.

Nada de mantel, usamos un pedazo de papel

que luego sirve para prender la chimenea.

Si alguien se para en la noche

es suficiente una vela y el otro se queda en lo oscuro,

Así pasa una hora, pasan dos, pasa un mes

y la cabeza trabaja.

 

 

 

 

Ho l’impressione che l’avarizia

non sia un difetto se capita da vecchi quando la

noia é già dentro il cervello.

Mi sono salvato a settant’anni

quando alle sei di

sera ho cominciato a spegnere le luci 

e mio fratello inciampava dappertutto.

Adesso raccolgo il fiammiferi spenti

(possono servire con del ovatta per pulire gli orecchi

insomma dalla mattina alla sera

ho un gran da tare: voglio che mio

fratello vada piano con lo zucchero

nel latte e io che sono goloso di miele 

ne lecco un cucchiaino la domenica 

in piedi in mezzo ai due sportelli della credenza

la tovaglia niente, facciamo con un pezzo di carta

che poi serve per accendere il fuoco.

Di notte se qualcuno si alza

basta una candela e l’altro resta al buio.

Cosí passa un ‘ora, ne passano due, passa un mese

e la testa lavora.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TONINO GUERRA

LA MIEL

poema

TRADUCCIÓN DE STEFANO STRAZZABOSCO

EDICIONES SIN NOMBRE

MÉXICO, 2004

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario