william

carlos williams

 

poesía reunida

 

 

 

Traducciones de

Edgardo Dobry

Juan Antonio Montiel

Michael Tregebov

Penguin Random House

Grupo Editorial España

 

 

 

 

 

a un muerto ambulante

 

 

 

 

… no es que no seamos todos

«muertos ambulantes» pero

la mirada que me lanzas

mientras saludo inclinando la cabeza

es más directa.

Es alerta y vivaz,

sospecha de mí

—como de todo lo vivo— y

se disculpa.

Tu quijada

luce rastros

de una barba rala,

y mugrienta,

que recuerda

la nieve a la que

te llevan

tus largas piernas.

¿Adónde? ¿Hacia dónde vas?

Parece un buen día

para ir de viaje.

Pongamos a Florida

adonde en esta temporada

todo el mundo

suele irse.

Allí crecen los hibiscos,

el jazmín de estrella

y más flores de las que puedo nombrar,

y el aire

por lo que sé

huele maravillosamente.

¡Viajemos juntos!

Pareces un buen compañero,

salgamos esta tarde.

El avión parte a las 6.30,

¿o es que tienes

otra cita?

     

 

 

 

to a man dying 

on his feet

 

 

 

—not that we are not all

“dying on our feet”

but the look you give me

and to which I bow,

is more immediate.

It is keenly alert,

suspicious of me

— as of all that are living— and

apologetic.

Your jaw

wears the stubble

of a haggard beard,

a dirty beard,

which resembles

the snow through which

your long legs

are conducting you.

Whither? Where are you going?

This would be a fine day

to go on a journey.

Say to Florida

where at this season

all go

nowadays.

There grows the hibiscus,

the star jasmine

and more than I can tell

but the odors

from what I know

must be alluring.

Come with me there!

you look like a good guy,

come this evening.

The plane leaves at 6: 30

or have you another

appointment?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

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