carlos drummond

de andrade

 

pasaje del año 

 

 

 

 

 «A rosa do povo».

Poesia completa

Rio de Janeiro

Nova Aguilar

2002

 

 

 

 

El último día del año

no es el último día del tiempo.

Otros días vendrán

y nuevos muslos y vientres te comunicarán el calor de la vida.

Besarás bocas, rasgarás papeles,

harás viajes y tantas celebraciones

de aniversario, graduación, promoción, gloria, dulce muerte con sinfonía y coral,

que el tiempo quedará repleto y no oirás el clamor,

los irreparables aullidos

del lobo, en la soledad.

 

El último día del tiempo

no es el último día de todo.

Queda siempre una franja de vida

donde se sientan dos hombres.

Un hombre y su contrario,

una mujer y su pie,

un cuerpo y su memoria,

un ojo y su brillo,

una voz y su eco,

y quien sabe si hasta Dios…

 

Recibe con simplicidad este presente del acaso.

Mereciste vivir un año más.

Desearías vivir siempre y agotar la borra de los siglos.

Tu padre murió, tu abuelo también.

En ti mismo mucha cosa ya expiró, otras acechan la muerte,

pero estás vivo. Una vez más estás vivo.

Y con la copa en la mano

esperas amanecer.

 

El recurso de embriagarse.

El recurso de la danza y del grito,

el recurso de la pelota de colores,

el recurso de Kant y de la poesía,

todos ellos… y ninguno resuelve nada.

 

Surge la mañana de un nuevo año.

 

Las cosas están limpias, ordenadas.

El cuerpo gastado se renueva en espuma.

Todos los sentidos alerta funcionan.

La boca está comiendo vida.

La boca está atascada de vida.

La vida escurre de la boca,

mancha las manos, la vereda.

La vida es gorda, oleosa, mortal, subrepticia.

 

 

                 

passagem do ano

 

 

O último dia do ano

não é o último dia do tempo.

Outros dias virão

e novas coxas e ventres te comunicarão o calor [da vida.

Beijarás bocas, rasgarás papéis,

farás viagens e tantas celebrações

de aniversário, formatura, promoção, glória, [doce morte com sinfonia e coral,

que o tempo ficará repleto e não ouvirás o [clamor,

os irreparáveis uivos

do lobo, na solidão.

O último dia do tempo

não é o último dia de tudo.

Fica sempre uma franja de vida

onde se sentam dois homens.

Um homem e seu contrário,

uma mulher e seu pé,

um corpo e sua memória,

um olho e seu brilho,

uma voz e seu eco,

e quem sabe até se Deus…

Recebe com simplicidade este presente do [acaso.

Mereceste viver mais um ano.

Desejarias viver sempre e esgotar a borra dos [séculos.

Teu pai morreu, teu avô também.

Em ti mesmo muita coisa já expirou, outras [espreitam a morte,

mas estás vivo. Ainda uma vez estás vivo,

e de copo na mão

esperas amanhecer.

O recurso de se embriagar.

O recurso da dança e do grito,

o recurso da bola colorida,

o recurso de Kant e da poesia,

todos eles… e nenhum resolve.

Surge a manhã de um novo ano.

As coisas estão limpas, ordenadas.

O corpo gasto renova-se em espuma.

Todos os sentidos alerta funcionam.

A boca está comendo vida.

A boca está entupida de vida.

A vida escorre da boca,

lambuza as mãos, a calçada.

A vida é gorda, oleosa, mortal, sub-reptícia.

 

 

 

 

 


 

 

 

 

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