charles simic: en un barrio antes llamado “la cocina del infierno”

 

 

charles simic

the book of gods and devils

 

 

 

paradise
1990
harcourt brace jovanovich,
publishers
san diego new york london

 

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paraíso

 

 

En un barrio que una vez se llamó “Hell’s Kitchen”
Donde un pordiosero juraba estar tocando el violín de Nerón
Mientras la ciudad ardía en el calor del verano;
Donde una barbera que se hacía llamar así misma Cleopatra
Blandía la tijera del destino sobre mi cabeza
Amenazando con cortarme las orejas y la nariz:
Donde un hombre y una mujer se echaron a caminar desnudos
En uno de los lados oscuros de la calle al amanecer.

 

Debo estar soñando, me decía a mí mismo.
Era como conocer una pareja de esfinges.
Esperaba que tuvieran alas, cuerpos de leones;
Él con su agreste pecho tatuado;
Ella con sus enormes tetas colgantes.

 

¡Ocurrió demasiado rápido, y hace demasiado tiempo!

 

¿Conoces esa hora justo antes de que el día rompa
Cuando uno anhela recostarse en sábanas frías
En un cuarto con las persianas bajadas?
La hora en que los hermosos suicidas
Que yacen extremo a extremo en la morgue
Se levantan y caminan hacia la primera luz.

 

Las cortinas de los hoteles baratos vuelan fuera de las ventanas
Como gaviotas, pero todo lo demás está tranquilo…
Vapores se alzan de las rejillas del Metro…
Cuerpos brillantes de sudor…
¡Locura, y bien podrías decir, Paraíso!

 

 

traducción: frank báez

 

 

 

paraíso

 

 

En un barrio antes llamado “La cocina del infierno”,
donde un mendigo aseguraba haber tocado la lira de Nerón
mientras la ciudad ardía en el calor del verano;
donde una peluquera que se hacía llamar Cleopatra
empuñaba las tijeras del hado sobre mi cabeza
amenazando con cortarme las orejas y la nariz;
donde un hombre y una mujer paseaban desnudos
al atardecer por una de las más oscuras calles laterales.

 

 

Debo de estar soñando, me dije.
Era como encontrar una pareja de esfinges.
Esperaba que tuviesen alas, cuerpo de león;
él con el pecho tatuado estrafalariamente,
ella con sus enormes tetas balanceándose.

 

 

Ocurrió todo tan rápido, y fue hace tanto tiempo…

 

 

¿Sabes ese instante justo antes de que amanezca
en el que nada desearías más que acostarte entre sábanas frías
en una habitación con las persianas bajadas?
La hora en la que los hermosos suicidas
que yacen uno junto al otro en el depósito
se levantan y salen para ver la primera luz.

 

 

Las cortinas de los hoteles baratos vuelan a través de las ventanas
como gaviotas, pero todo lo demás está tranquilo…
El vapor asciende por las rendijas del metro…
Los cuerpos resplandecen de sudor…
La locura, sí, pero podrías decir igualmente: el Paraíso.

 

 

 

traducción: martín lópez-vega

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charles simic
the book of gods and devils

 

paradise
1990
harcourt brace jovanovich,
publishers
san diego new york london

 

 

 

In a neighborhood once called «Hell’s Kitchen»
Where a beggar claimed to be playing Nero’s fiddle
While the city burned in mid-summer heat;
Where a lady barber who called herself Cleopatra
Wielded the scissors of fate over my head
Threatening to cut off my ears and nose;
Where a man and a woman went walking naked
In one of the dark side streets at dawn.

 

I must be dreaming, I told myself.
It was like meeting a couple of sphinxes.
I expected them to have wings, bodies of lions:
Him with his wildly tattooed chest;
Her with her huge, dangling breasts.

 

It happened so quickly, and so long ago!

 

You know that time just before the day breaks
When one yearns to lie down on cool sheets
In a room with shades drawn?”
“The hour when the beautiful suicides
Lying side by side in the morgue
Get up and walk out into the first light.

 

 

The curtains of cheap hotels flying out of windows
Like seagulls, but everything else quiet…
Steam rising out of the subway gratings…
Bodies glistening with sweat…
Madness, and you might even say, paradise!”[/ezcol_1half_end]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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