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¿Qué rumbo toma el haikú en la pluma de

Kamijima Onitsura (1661-1738), contemporáneo

de Matsuo Bashô?

Arriesgando una hipótesis engastada en los

términos de la filosofía occidental, podríamos decir

sin mayores sobresaltos que el haikú en Onitsura

se torna metafísico.

Aomugi ya                                  Verde cebada

hibari ga agaru                          la alondra sube…

are segaru                                 ¡Ah! desciende

Basta el adjetivo verde para reconocer el momento

del año en el que la oficiosidad de la alondra en los predios

cultivados de cebada es permanente, juguetona, mientras

las espigas liberan con el peso del pájaro su máximo

esfuerzo de contención. Este es el movimiento que ofrecen

los campos en las tardes de primavera; ni el ave se determina

a volar, ni la espiga de cebada se conserva estable, antes

bien, fiel a su naturaleza, en su regateo con la alondra, la

espiga se flexiona, se agita, sube, baja.

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Pasemos a otro haikú:

Tookitaru                                         Desde lejos

kane no ayumi ka                           llega la campana

haru kasumi                                    en la niebla de primavera

Llega la campana, sí, a través de una sinécdoque gloriosa;

no llega ciertamente el aparato inmenso que es una

campana, sino su resonancia; la agitación del templo en

las tempranas horas de la mañana, el monje oficioso que

golpea la gran campana con un tronco sólido de madera

que balancea al ritmo de un corazón sosegado; todo esto

llega de lo más hondo de la montaña. Llega además la

campana en los vapores de la niebla, porque su sonido,

como la niebla, son viajeros de la mañana en la montaña

que se enredan en el camino como dos paisanos que se

conocen desde siempre. Y vienen de los templos lejanos

donde el amanecer traza una pátina de hielo frío en los

labios y la única voz que se escucha es la de la campana,

profunda, grave, total, o donde la única atmósfera que se

respira es la de la niebla, ahora llena de sonido, que levanta

apenas sus faldones para echarse a rodar por la montaña.

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J.M. Cuartas Restrepo

en Los 7 poetas del haikú

Primera edición: 2005

Universidad del Valle

Programa Editorial Central

Cali, Colombia

Octubre de 2005


 

 

 

 

 

 

 

 

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