el secreto de heidi

 

 

luna creciente

 

 

 

 

Cuando estoy sentada en el borde de la ventana,

mis uñas son el átomo principal de las estrellas:

hoy, por ejemplo, he alcanzado por fin la palabra luna

en la frase viento que araña. Me la pongo en el ombligo.

Escribo otro nombre que no es el mío

con la punta de los dedos de los pies,

removiendo con cuchara las vísceras del vértigo.

Mirando el cielo en una noche de verano,

los cuerpos celestes son miguitas de pan

que los héroes arrastran para no olvidar volver a casa.

Y me digo que quizá la Heidi que los dioses veneran

es la misma que duerme en la copa del árbol

que yo derribo, que bombardeo con las migas de pan

– escupitajos que se engarzan en desiertos embetunados –

que recojo cuando todos me dejan sola.

 

Tremendamente sola, hilando Biodramina

en la punta de los dardos que arrojo

a los que se revuelven dentro de mi estómago.

Qué agradable es beberse la cuenca de los ojos,

armarse la boca de septiembre a mediodía.











 

Elena Medel

De Mi primer bikini
DVD Ediciones 2002
Extraído del blog www.poetasandaluces.com


 

 

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