pañuelos

Un fama es muy rico y tiene sirvienta. Este fama usa un pañuelo y lo tira al cesto de los papeles.

Usa otro, y lo tira al cesto. Va tirando al cesto todos los pañuelos usados. Cuando se le acaban,

compra otra caja.

La sirvienta recoge los pañuelos y los guarda para ella. Como está muy sorprendida por la conducta

del fama, un día no puede contenerse y le pregunta si verdaderamente los pañuelos son para tirar.

—Gran idiota —dice el fama—, no había que preguntar. Desde ahora lavarás mis pañuelos y yo

ahorraré dinero.

Julio Cortázar

de Historias de cronopios y de famas

Séptima reimpresión: octubre de 2000

De esta edición:

Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S.A., 1995

Buenos Aires

cortázar


 

 

 

 

 

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