manuel vilas

américa

gettysburg

 

 

 

Círculo de Tiza
epílogo: cinco baladas americanas
Cuarta edición (ampliada)
febrero 2020

 

 

el fracaso no existe

mv

 

gettysburg

13 de abril de 2016

 

 

El esplendor del verano fue también el esplendor

del adiós.

 

Éramos críos de diecisiete, dieciocho años

venidos de todas las tierras de América.

 

Nadie sabía qué era la muerte.

 

Pensábamos que era una fiesta, y lo era, pero no

así.

 

Vimos marcharse la vida tumbados en estas praderas,

con el plomo clavado en la carne,

y el verano allá arriba nos miraba desde el cielo arcaico.

 

He venido a estar aquí con vosotros, soy Vilas.

A rezar un rato y mirar el cielo, la morada democrática.

 

El soldado Vilas, del Regimiento de Barbastro,

luchando

 

[con el Sur,

porque Vilas siempre lucha al lado de los que

perdieron.

 

 

Nací noventa y nueve años y dieciocho días después

[de la Batalla.

 

Gettysburg, qué bondadoso es todo ya aquí, ahora,

acabadas las fiestas, las risas, los llantos, las armas,

los alaridos de dolor de las madres lejanas,

como si lo que ocurrió en los tres primeros días de julio

de 1863 fuese tan solo el anuncio de lo que está

[ocurriendo

ahora, este trece de abril del año 2016.

 

 

Vengo de un tiempo de hombres viejos

que codician cumplir más años y ser aún más

viejos.

 

 

Y vosotros estáis enterrados aquí,

vivisteis solo cinco minutos

que en la alquimia de la vida alta

valen cinco mil años.

 

 

Por eso os contemplo, por el milagro.

 

 

Lincoln y su estatua.

Vilas y su poema.

Vilas y vosotros,

 

 

soldados de la Confederación,

ya somos aire,

el aire y su predominio sobre todas las cosas que

fueron.

 

 

Vilas, del Regimiento de Barbastro, muerto

[en Gettysburg,

con diecisiete años, cuerpo no hallado.

 

 

Cuerpo perdido, al aire lo que fue siempre del

aire.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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